El nombramiento de Daniel Quintero como superintendente de Salud ha generado una fuerte controversia política en Colombia. Diversos líderes de la oposición han cuestionado la decisión del presidente Gustavo Petro, argumentando que el exalcalde de Medellín no es la persona adecuada para ocupar dicho cargo.
Reacciones de la clase política
La senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, fue una de las primeras en manifestarse. En sus declaraciones, afirmó que “es una vergüenza que a un tipo imputado por corrupción, con más de 50 de sus funcionarios, lo pongan a vigilar la salud. Esta es la manera como el gobierno garantiza que la salud sea un negocio para el Pacto Histórico”.
Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, no ocultó su indignación. En un mensaje contundente, expresó: “Absurdo, Petro pone al ratón a cuidar el queso”. Además, recordó el estado en que recibió los hospitales de la ciudad: “No tiene experiencia en sacar adelante la salud, sino en destruirla. Como recibimos nosotros el Hospital General, como recibimos Metrosalud y el Hospital General Concejo de Medellín, que lo tuvimos que revivir. Qué tragedia para Colombia, qué tragedia para los pacientes. Mientras la gente se muere esperando medicamento y citas, nombran a los peores criminales”.
El concejal de Medellín y exsecretario de Seguridad, Andrés Tobón, también se pronunció: “Y todavía creían que Gustavo Petro no era capaz de atreverse a nombrar a Quintero en la Superintendencia de Salud. No tiene límites ni vergüenza”.
Antecedentes y acciones previas
Es importante recordar que, desde que se supo que Quintero sería designado como superintendente de Salud, la Alcaldía de Medellín tomó medidas para evitar que el exmandatario interfiriera en procesos como las investigaciones por presuntas irregularidades en el Hospital General. En Antioquia, se creó una veeduría ciudadana para supervisar las acciones de la Supersalud tras la llegada de Quintero.
Gremios del sector salud también han manifestado su preocupación, señalando que el nuevo superintendente no es idóneo para el cargo y que su nombramiento pone en riesgo la transparencia en la gestión de la salud pública.



