La crítica conservadora a Estados Unidos y su paralelo en la política actual
A comienzos del siglo XX, en Colombia, no eran los liberales ni los radicales quienes dirigían sus críticas hacia Estados Unidos, sino los conservadores. Esta postura se fundamentaba, en gran medida, en la pérdida de Panamá, un evento del cual muchos de ellos fueron responsables. El presidente José Manuel Marroquín, conocido por su indecisión, llegó a afirmar con desfachatez que le habían entregado un país y había devuelto dos, reflejando la magnitud del descalabro territorial.
Las advertencias de Miguel Antonio Caro y su impacto histórico
Uno de los próceres conservadores, don Miguel Antonio Caro, expresó en el Senado su preocupación por que Colombia ligara su destino al de Estados Unidos. Argumentó que la aparente pujanza y grandeza de esa nación de inmigrantes era efímera, comparándola con una estrella fugaz en el firmamento de las naciones, que jamás alcanzaría la permanencia y solidez de las potencias europeas. Esta actitud crítica en los debates senatoriales contribuyó significativamente al proceso que condujo a la separación de Panamá, marcando un hito en las relaciones internacionales del país.
El viaje reciente de sectores de derecha y el encuentro presidencial
En un paralelo histórico, hace unos días, sectores de la derecha colombiana viajaron a Estados Unidos con el objetivo de crear un ambiente adverso ante la anunciada visita del presidente Gustavo Petro. Si el mandatario enfrentaba dificultades, no era un problema personal, sino nacional, y el resultado no pudo ser más favorable. Petro y su homólogo estadounidense se reunieron en el Salón Oval, donde dialogaron en los mejores términos sobre problemas comunes, demostrando una cordialidad que permitió el restablecimiento de las relaciones bilaterales.
No hubo ganadores ni vencidos en este encuentro, pero cada líder expuso y defendió sus puntos de vista dentro de un marco de respeto mutuo. Este episodio subraya la importancia de la diplomacia en la búsqueda de soluciones conjuntas, alejándose de confrontaciones estériles que solo generan división.
La necesidad de un liderazgo orientado a la paz y el progreso
No se trata de expresar adhesión incondicional a Petro o de aplaudir sus desaciertos, sino de rechazar la manera en que ciertos sectores de la derecha, ansiosos por afianzarse en el poder, promueven candidatos que ofrecen continuar la guerra, alimentar el odio y desconocer los Acuerdos de Paz, intentando sabotearlos. Colombia necesita un mandatario que busque la paz y la concordia, sin odios, para alcanzar el progreso que tanto anhelan sus ciudadanos.
Los aspirantes políticos, en su desesperación por alcanzar el poder, incluso están considerando consultas populares, una estrategia que refleja la locura y la falta de propuestas constructivas en el panorama electoral actual. Este contexto histórico y contemporáneo invita a reflexionar sobre la evolución de las relaciones internacionales y la importancia de un liderazgo comprometido con la estabilidad y el desarrollo nacional.