La Corte Suprema de EE.UU. frena aranceles de Trump en duro revés a su política económica
Corte Suprema frena aranceles de Trump en revés económico

La Corte Suprema de Estados Unidos asesta un golpe contundente a la política económica de Trump

El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos representa un enorme revés para la política económica del presidente Donald Trump, al declarar inconstitucionales buena parte de las tarifas arancelarias impuestas por su administración al resto del mundo. Esta decisión judicial constituye una de las mayores derrotas para el mandatario en sus primeros cien días de gobierno.

Un triunfo para el estado de derecho sobre los caprichos presidenciales

Desde cualquier perspectiva analítica, el fallo del máximo tribunal estadounidense significa un triunfo fundamental para el estado de derecho, pues hizo primar la Constitución sobre las decisiones unilaterales del presidente. Lo más destacable es que tres ministros conservadores de la Corte Suprema recuperaron parte de su prestigio institucional al ejercer su independencia judicial frente a las presiones políticas.

Según datos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, quienes han tenido que soportar la carga económica de los aranceles de Trump han sido precisamente las empresas y consumidores norteamericanos. El Yale Budget Lab calcula que durante 2025 estas medidas provocaron un aumento aproximado de 1.700 dólares en los gastos de cada hogar estadounidense.

Efectos económicos y consecuencias internacionales

Aunque es poco probable que el fallo reduzca inmediatamente los precios para los consumidores, ni que quede claro cómo se reparará el daño a los países perjudicados por las arbitrariedades arancelarias, este constituye un revés monumental a la herramienta central del programa económico trumpista. La decisión judicial podría conducir a que las empresas y consumidores norteamericanos dejen de absorber los costos por las medidas unilaterales del presidente.

El problema trasciende lo económico. La sentencia tampoco podrá remediar el nefasto efecto de las políticas de Trump sobre el turismo internacional. Los nuevos requisitos para viajar a Estados Unidos, las guerras comerciales con países aliados y la percepción generalizada de que los viajeros internacionales no son bienvenidos han propiciado una alarmante caída del turismo. Durante el primer año de su segundo gobierno se registró un déficit de 11 millones de visitantes.

Acumulación de derrotas judiciales en múltiples frentes

Esta decisión del Supremo no ha sido el único revés que ha recibido Trump en los primeros cien días de su mandato. En este lapso se han registrado más de setenta fallos judiciales que impidieron o limitaron algunas de sus políticas en materia de inmigración, derechos civiles y otros temas cruciales. Particularmente significativas han sido diecinueve órdenes judiciales específicas que detuvieron o restringieron deportaciones masivas y cambios en la ciudadanía por nacimiento.

Los centenares de demandas contra su administración y los numerosos fallos en contra demuestran que muchas de sus políticas pueden ser impugnadas, contenidas o congeladas mediante los mecanismos institucionales. Esta acumulación de derrotas judiciales marca un precedente importante para el control de las acciones presidenciales.

Perspectivas políticas y posibles cambios en el Congreso

De mayor relevancia para el futuro inmediato sería un posible cambio en la composición del Congreso durante las elecciones de noviembre. En vísperas de su Informe a la Nación, las encuestas reportan que el 60% de los votantes desaprueba su gestión presidencial. Si, como apuntan la mayoría de los sondeos, el Partido Demócrata gana mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado, un Congreso controlado por la oposición podría ejercer un contrapeso significativo.

Un Congreso Demócrata podría controlar las políticas más nocivas de Trump, impidiendo la aprobación de sus proyectos legislativos, bloqueando nombramientos de jueces y miembros del gabinete, controlando el gasto federal e investigando acusaciones de mal comportamiento de las autoridades, incluyendo al propio presidente. En términos prácticos, podría contener muchas de las pésimas decisiones políticas de Trump, aunque probablemente no sus peores instintos.

El problema fundamental: la personalidad del presidente

El problema de fondo con la administración Trump es el propio Trump. Aunque no existe un diagnóstico médico oficial sobre sus posibles problemas psicológicos, numerosos profesionales de la salud mental han expresado preocupaciones sobre su comportamiento, sugiriendo rasgos de trastornos narcisistas de personalidad. Entre estos se destacan el delirio de grandeza y una falta total de empatía que le impide respetar el punto de vista de otros y sentir compasión mínima.

Mientras el mundo entero parece resignado a resistir sus caprichos hasta 2029, cuando termina su mandato constitucional, la reciente sentencia de la Corte Suprema y la acumulación de derrotas judiciales ofrecen un rayo de esperanza institucional. Demuestran que los mecanismos de control y equilibrio de poderes, aunque bajo presión, continúan funcionando en la democracia estadounidense.