El partido Comunes se queda sin representación en el Congreso colombiano
La colectividad política Comunes, integrada por excombatientes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), perdió definitivamente su representación legislativa al no conseguir escaños en las elecciones del pasado domingo. Este resultado marca el fin de ocho años de presencia en el Senado y la Cámara de Representantes, donde habían ocupado diez curules asignadas directamente mediante el acuerdo de paz de 2016.
El fin de las curules especiales del acuerdo de paz
El histórico Acuerdo de Paz estableció garantías para la participación política de los exintegrantes de las FARC después de más de medio siglo de conflicto armado. Como parte de estas garantías, se asignaron cinco escaños en el Senado y cinco en la Cámara para el partido Comunes durante dos periodos legislativos consecutivos (2018-2022 y 2022-2026), los cuales concluirán el próximo 20 de julio.
A partir de esa fecha, se instalará el nuevo Congreso elegido el domingo, en el cual Comunes no tendrá representación alguna tras fracasar en su primera prueba electoral sin el respaldo de las curules especiales. El partido no logró captar suficiente apoyo popular para mantener su presencia en las corporaciones legislativas.
El caso emblemático de Sandra Ramírez
Dentro de las figuras más representativas y polémicas de Comunes en el Senado se encontraba Sandra Ramírez, viuda de Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda o Tirofijo. Ante la evidente incapacidad del partido para atraer electores por sí mismo, Ramírez inscribió su candidatura en la lista de la coalición Fuerza Ciudadana.
Sin embargo, esta estrategia tampoco dio resultados. La candidata obtuvo solamente 10.505 votos, una cifra insuficiente para ser elegida al Senado por esa coalición, la cual con un total de 114.722 papeletas no alcanzó el umbral electoral requerido y saldrá completamente de la vida política.
"Agradezco enormemente a las 10.505 personas que depositaron su voto de confianza en mí. Esto no es una derrota, es el inicio de un trabajo arduo que seguiré haciendo por Colombia", expresó Ramírez, quien actualmente ejerce como senadora pero perderá su curul el 20 de julio.
Las polémicas que rodearon a la senadora
El nombre de Sandra Ramírez ha generado considerable controversia entre los colombianos por diversas declaraciones y acusaciones:
- En 2021, aseguró que los secuestrados durante el conflicto colombiano tenían "sus comodidades" cuando estaban en cautiverio.
- En 2020, afirmó que no conocía ningún caso de reclutamiento forzado dentro de las FARC.
- Está acusada de presunta violencia sexual contra menores de edad durante su época como guerrillera.
Precisamente la semana pasada, los últimos jefes de las extintas FARC reconocieron su responsabilidad y pidieron perdón por el reclutamiento y utilización de 18.677 niñas, niños y adolescentes por parte de esa guerrilla durante el conflicto armado.
El compromiso persistente con la paz
Pese a la pérdida de su representación legislativa, el partido Comunes ha reafirmado su compromiso con el proceso de paz. "Nuestra brega por la paz con justicia social no termina. Seguiremos caminando la palabra y trabajando día a día para que la paz sea una realidad en cada rincón de Colombia. ¡Venceremos!", afirmó en la red social X el presidente de Comunes, Rodrigo Londoño, quien fue el último comandante de las FARC.
En un comunicado oficial, el partido aseguró que continuarán "trabajando por la reconstrucción del tejido social y comunitario, por la construcción colectiva desde y con los territorios, por la generación de un auténtico proceso de reconciliación permanente donde las diferencias se tramiten por la vía política, la participación y la democracia".
Además, añadieron: "Refrendamos nuestro compromiso indeclinable con la implementación integral del acuerdo final de paz y ponemos a disposición nuestra voluntad política, nuestro trabajo organizativo y nuestro compromiso territorial para seguir aportando a la construcción de un país más justo, incluyente y en paz".
Este episodio marca un punto de inflexión en la transición política de los excombatientes de las FARC, quienes ahora deberán construir apoyo electoral desde la sociedad civil sin las garantías especiales que les otorgó el acuerdo de paz durante los últimos ocho años.
