Cepeda lidera encuestas mientras oposición se divide tras tragedia del Hércules
Cepeda lidera encuestas con oposición dividida tras Hércules

La estrategia de culpas que mantiene a Cepeda como favorito en las encuestas

La pregunta que resuena en el debate político colombiano es contundente: si el avión Hércules era realmente chatarra, ¿por qué el Gobierno Nacional permitió que siguiera volando? ¿Por qué los funcionarios responsables, todos subalternos del presidente Gustavo Petro, autorizaron la operación de esta aeronave? La tragedia que dejó 69 muertos y 57 heridos ha expuesto una falta de empatía gubernamental que resulta escalofriante.

El manual predecible de la culpa

Antes de considerar a las víctimas y sus familias, el gobierno actual optó por repartir culpas, sacudirse responsabilidades y satanizar a la administración anterior. La consigna es clara: culpar a Iván Duque. Esta fórmula, aunque el gobierno de Petro ya lleva casi cuatro años en ejercicio, se mantiene totalmente predecible.

Según esta lógica, si llueve mucho es culpa de Duque, y si hay sequía, también. Si funcionarios de este gobierno roban en la UNGRD, es culpa de Duque, y si roban en otra entidad, igual. La crisis de medicamentos, el desbarajuste del sistema de salud, los problemas del Icetex y el fin del programa Mi Casa Ya: todo se atribuye sistemáticamente al gobierno anterior.

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La transitividad política hacia Paloma Valencia

Y como Duque y Paloma Valencia pertenecen al mismo partido, la culpa se extiende por transitividad. Así, los robos en la UNGRD, la crisis de medicamentos, el colapso de Mi Casa Ya, los problemas del Icetex y de las EPS, incluso la dificultad para conseguir citas médicas oportunas: todo sería, según esta narrativa, culpa de Paloma Valencia.

En última instancia, el Hércules chatarra fue regalado por culpa de Paloma, recibido por culpa de Paloma y se cayó por culpa de Paloma. Y de Duque. Y de Álvaro Uribe. Y de otros políticos de oposición, a quienes se responsabiliza incluso de la crisis de seguridad, el endeudamiento extremo, las tasas altas, el déficit fiscal, y hasta de derrotas deportivas de la selección colombiana.

La efectividad política de la narrativa oficial

Este sistema de endilgar culpas propias a la oposición ha demostrado ser tan eficaz que Iván Cepeda sigue punteando cómodamente en las encuestas presidenciales. Esto no significa que sea invulnerable o imposible de derrotar, pero cada vez se pone más complicado para sus rivales.

La narrativa de Petro ha logrado que hoy millones de colombianos estén indignados con Duque por recibir el Hércules, por el fracaso de la política de vivienda del gobierno actual y por la crisis de medicamentos que esta administración no ha podido resolver. El discurso presidencial toca las fibras emotivas del pueblo, mientras las réplicas de la oposición suelen extraviarse en lenguaje tecnocrático o agotarse en ataques personales a Petro, estrategias que no consiguen votos.

La rentabilidad política de no gobernar

Al presidente Petro le ha resultado más rentable políticamente publicar trinos en redes sociales, repartir culpas y descargar en otros sus propias responsabilidades que concentrarse en gobernar. Y sus rivales, una y otra vez, muerden los anzuelos.

Con las elecciones cada vez más cerca y el tiempo agotándose, Petro va tapizando el camino a Cepeda mediante decretos de última hora y de dudosa constitucionalidad, mientras el candidato oficialista cabalga sobre la retórica gubernamental.

La división opositora como ventaja

Mientras no se escuche una voz unificada que enfrente directamente a Iván Cepeda, este seguirá acercándose al sillón presidencial. Algunos argumentan que para eso existe la segunda vuelta electoral, pero otros creen que podría ser demasiado tarde si desde ya no se construyen caminos de entendimiento entre los opositores.

El ejemplo más doloroso es evidente: se le cayó el Hércules a este gobierno, causando una tragedia estremecedora y dramática, pero el saldo político negativo ha recaído sobre una oposición profundamente dividida. La incapacidad de presentar una alternativa coherente y unificada fortalece la posición de Cepeda, quien capitaliza el descontento mientras sus rivales no logran articular un mensaje convincente para el electorado.

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