Análisis político: Desmontando el precepto de que todos los extremos son iguales
Es frecuente escuchar en el discurso político colombiano que todos los extremos son malos, un principio que parece tener pedigrí filosófico desde Aristóteles, quien elogiaba la virtud del término medio entre excesos opuestos. Sin embargo, esta afirmación encierra una paradoja fundamental: declarar que todos los extremos son malos es, en sí misma, una posición extrema y absolutista que no admite excepciones.
La pereza mental del etiquetado fácil
Como toda norma rígida, este precepto induce a una pereza mental peligrosa en el análisis político. Basta con etiquetar una idea como 'extrema' para que sea automáticamente rechazada por la opinión pública sin mayor reflexión o examen crítico. Este mecanismo simplificador está particularmente en evidencia durante la actual campaña presidencial, donde algunos medios y sectores de la ciudadanía han decidido que existen dos extremos claramente definidos.
Según esta visión reduccionista, Iván Cepeda representaría el extremo izquierdo, mientras que Abelardo de la Espriella encarnaría el extremo derecho. Incluso algunos analistas antiuribistas incluyen a Paloma Valencia en el mismo saco que a De la Espriella, pero ¿realmente corresponde este análisis a la complejidad de las propuestas y perfiles de los candidatos?
Examinando las candidaturas más allá de las etiquetas
Comencemos por el centro político indiscutible. Sobre Sergio Fajardo no existe discusión alguna: nadie lo acusaría de extremista, pues representa sin fisuras a los habitantes de lo que podríamos llamar la 'República del Centro'. Su rival en ese espacio, Claudia López, aunque apoyó a Gustavo Petro en 2022, hoy se presenta como una figura centrista dentro de la oposición.
Respecto a Paloma Valencia, algunos la califican de 'extrema' por su militancia en el uribismo. Sin embargo, su selección de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial -un moderado reconocido e incluso progresista en varios aspectos- desbarata este argumento simplista. Además, quien se tome el trabajo de escuchar sus propuestas encontrará una mezcla de iniciativas procrecimiento económico con programas sociales, lejos de cualquier extremismo ideológico.
El caso de Abelardo de la Espriella
La estética y retórica más enérgica de Abelardo de la Espriella le confieren una aura derechista que algunos interpretan como extremista. Ciertas posturas, como su apoyo al porte legal de armas, generan rechazo entre los sectores moderados. Curiosamente, entre sus rivales, solo la progresista Claudia López -con su propuesta de construir más cárceles- ha planteado medidas tan directas en materia de seguridad ciudadana.
Pero la elección de José Manuel Restrepo como candidato a la vicepresidencia representa un desplazamiento significativo hacia el centro político. Restrepo es un académico prestigioso y equilibrado que manejó con habilidad la peor crisis del gobierno de Iván Duque, lo que promete un gobierno más pragmático que ideológico si llegaran a ganar.
Un elemento crucial que no debe subestimarse: al igual que todos sus rivales, De la Espriella ha prometido gobernar dentro del marco de la Constitución de 1991, un documento reconocido por su carácter progresista que impone límites claros a cualquier gobierno, independientemente de sus preferencias personales.
La singularidad de Iván Cepeda
En marcado contraste, encontramos en Iván Cepeda un candidato diferente a todos los demás. A diferencia de otras fórmulas, no seleccionó un vicepresidente que moderara el contenido de su campaña, sino que, por el contrario, redobló la apuesta por un proyecto de izquierda radical. Aunque mantiene cierta ambigüedad estratégica sobre el modelo económico que propone para Colombia, su admiración declarada por figuras como Fidel Castro y Hugo Chávez deja pocas dudas sobre sus inclinaciones socialistas para cualquier observador no ingenuo.
Cepeda plantea mantener la controversial 'paz total', una política que muchos analistas consideran amenazante para la integridad institucional del país. Además, aunque intentó tomar distancia recientemente, ha expresado en múltiples ocasiones su acuerdo con el proyecto petrista de convocar una asamblea constituyente para modificar la actual Carta Magna.
Conclusiones del análisis
Los hechos evidencian una realidad política más matizada de lo que sugiere el precepto simplista de que todos los extremos son igualmente malos. En la actual contienda electoral encontramos:
- Cuatro campañas que apostaron claramente por la moderación y una que no lo hizo
- Cuatro candidaturas que rechazan explícitamente la asamblea constituyente y una que la ha apoyado
- Propuestas que se ubican en diferentes puntos del espectro izquierda-derecha
Pero solo una candidatura, la de Iván Cepeda, presenta características que genuinamente merecen ser designadas como 'extremas' según un análisis riguroso que va más allá de las etiquetas fáciles y la pereza mental que tanto daño hace al debate democrático.



