El fenómeno de los periodicazos en la campaña política colombiana
Con un gesto aparentemente espontáneo, Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, ha puesto a circular una peculiar forma de comunicación política: el periodicazo. Este acto, que consiste en golpear suavemente con un periódico enrollado, se ha convertido rápidamente en una estrategia de campaña que genera tanto atención como controversia.
De gesto casual a estrategia viral
Lo que comenzó como un acto intrascendente se ha transformado en un elemento central de comunicación para el equipo de Valencia. "Se viene el Tour #Periodicazo 2026. Menos pelea, más país", tuiteó Oviedo desde su cuenta personal, institucionalizando esta práctica que algunos comparan con los métodos pedagógicos de Antanas Mockus, aunque sin su componente de cultura ciudadana.
El fenómeno ha alcanzado dimensiones virales, especialmente con el video donde cinco hombres sonrientes reparten periodicazos mientras mencionan consignas políticas. Periodicazo a los corruptos, a los odios, al centralismo, a la Paz total, al clasismo: cada golpe simbólico viene acompañado de un mensaje político específico.
Críticas y contradicciones internas
La estrategia no está exenta de contradicciones. El mismo Oviedo ha aplicado su método a su compañera de fórmula, Paloma Valencia, por lo que él considera propuestas problemáticas. En entrevista con la revista Cambio, le dio tres periodicazos simbólicos por haber sugerido sin vacilar un apartheid para el Cauca como solución al problema indígena en esa región.
Valencia, por su parte, continúa con declaraciones polémicas que contradicen el supuesto espíritu conciliador de los periodicazos. Recientemente afirmó que "ante el asesinato de Miguel Uribe aquí sí hay una responsabilidad del Senador Iván Cepeda", repitiendo acusaciones sin sustento de Álvaro Uribe, su padre político.
¿Innovación comunicativa o violencia simbólica?
Los defensores de esta táctica argumentan que es una forma ligera y efectiva de llamar la atención sobre problemas políticos. Oviedo explica: "Colombia debe aprender que sumar es más fácil que dividir. ¡Periodicazo al que no entienda!" Sin embargo, los críticos ven en esta práctica una continuación de la violencia política camuflada bajo formas aparentemente inocuas.
Analistas políticos señalan que, por mucho periodicazo amable que se quiera introducir en el momento electoral, se mantiene el uso de la violencia simbólica para desprestigiar al contrincante. El gesto, aunque suave, sigue siendo un golpe, una forma de señalar faltas y marcar posiciones de superioridad moral.
El contexto uribista y las formas establecidas
Detrás de la innovación superficial, observadores políticos identifican las mismas formas de proceder del uribismo tradicional. Camuflar la esencia del proyecto político en gestos aparentemente novedosos como el periodicazo no oculta, según los analistas, la continuidad con prácticas políticas establecidas.
Como señala el columnista Nicolás Rodríguez: "Un periodicazo más y entraremos a extrañar el coscorrón de Vargas Lleras", haciendo referencia a formas más directas y menos hipócritas de confrontación política. La pregunta que queda flotando es si faltará decir: Periodicazo a los falsos positivos, para completar el catálogo de críticas simbólicas.
Lo cierto es que esta estrategia ha logrado posicionarse en el debate público previo a las elecciones de 2026, demostrando que incluso los gestos más simples pueden cargarse de significados políticos complejos y controversiales.



