El sistema político colombiano se depura tras las elecciones del 8 de marzo
Un efecto indirecto del actual proceso electoral y de los comicios del domingo 8 de marzo ha sido la significativa depuración del sistema de partidos colombiano. Al menos cuatro colectividades políticas no alcanzaron el umbral mínimo del 3 por ciento de la votación requerido para mantener su personería jurídica, lo que significa su desaparición formal del espectro político nacional.
Los partidos que desaparecen
Las organizaciones afectadas son Oxígeno, liderado por Ingrid Betancourt; La Fuerza, del exsenador Roy Barreras; Comunes, el partido de las extintas FARC; y el Partido Ecologista. Esta reducción llevaría al sistema político colombiano a contar con solamente 21 partidos reconocidos, a la espera de lo que ocurra con las curules afro.
En 2024, Colombia llegó a tener 37 colectividades políticas, pero en el último año esa cifra ha comenzado a disminuir considerablemente. Esta reducción se debe tanto a decisiones judiciales como a determinaciones propias de algunas organizaciones que vieron la necesidad de fusionarse. Un ejemplo claro es el Pacto Histórico, cuya creación como partido significó la supresión de cuatro personerías en una sola.
El umbral electoral como mecanismo depurador
La reforma política de 2003 estableció inicialmente el mínimo de votos en elecciones al Senado para mantener la personería en un 2 por ciento, umbral que en 2009 subió hasta el actual 3 por ciento. Precisamente con este porcentaje se disputaron las elecciones del pasado domingo.
La explosión de partidos que hubo en el último cuatrienio había sido vista con recelo por la academia y distintos sectores políticos, quienes señalaron que una gran cantidad de colectividades terminaba debilitando el sistema democrático. Según estos análisis, la proliferación partidista hacía que el trasfondo ideológico pasara a un segundo plano en las organizaciones políticas, convirtiéndolas en meras "fábricas de avales".
Análisis de los resultados
De los partidos que desaparecerán, los únicos que estuvieron relativamente cerca de alcanzar el umbral fueron el de Roy Barreras y el Partido Ecologista, que iban juntos en la lista del Frente Amplio Unitario. En cambio, la colectividad de Ingrid Betancourt y la de la extinta guerrilla ni siquiera alcanzaron el uno por ciento de las votaciones.
Desde sectores de izquierda se le ha criticado a Barreras su insistencia en mantener una lista propia cuando el presidente Gustavo Petro había dado la directriz de que debían ir únicamente con las listas del Pacto Histórico. Los más de 390.000 votos alcanzados por dicha lista, según estos análisis, le hubieran servido al Pacto para alcanzar una o hasta dos curules adicionales.
Historia reciente de los partidos afectados
Roy Barreras obtuvo su propia colectividad al pedir la escisión en 2023 del Partido ADA, liderado por Paulino Riascos. Con colectividad propia, Barreras intentó posicionarse inicialmente con las banderas de la paz -de ahí el primer nombre: La Fuerza de la Paz- y logró cierto posicionamiento en elecciones regionales con figuras como Jorge Rey, actual gobernador de Cundinamarca.
En el caso de la colectividad de Ingrid Betancourt, hace cuatro años logró la curul de Humberto de la Calle en el Senado y la de Daniel Carvalho en la Cámara a través de la coalición Centro Esperanza. En esta ocasión, sin embargo, realizó un salto ideológico presentando una 'lista AntiPetro' que nunca logró despegar, sumado a las tensiones internas entre Betancourt y la cabeza de lista, Sofía Gaviria.
Respecto a Comunes, el partido de las extintas FARC nunca pudo consolidar un electorado desde que dejaron las armas. Su presencia en el Congreso en 2018 y 2022 se dio únicamente por las 10 curules fijadas por el acuerdo de paz, pero nunca lograron una votación significativa en elecciones legislativas o regionales.
Los partidos que se salvan
Por otro lado, estas elecciones confirmaron que el sistema de coalición ayuda a preservar las personerías que están en riesgo. Es el caso del Nuevo Liberalismo -que en esta ocasión sí podía perder la personería- y Dignidad y Compromiso, que salvaron su pleno reconocimiento partidista debido a la coalición que hicieron con el Partido Mira.
En este mismo listado están otras colectividades como En Marcha, ASI y Colombia Renaciente, que se vieron beneficiadas por haber estado de la mano de la Alianza Verde. Situación similar experimentan los partidos Colombia Justa y Libres y La Liga de Gobernantes Anticorrupción, que también se vieron arrastrados por Cambio Radical.
También entre los que se salvaron está Salvación Nacional, que revivió bajo las mismas reglas del Nuevo Liberalismo. Impulsados bajo la candidatura de Abelardo de la Espriella, lograron los votos suficientes para tener entre tres y cuatro curules en el Senado y una en la Cámara.
Futuro del sistema partidista
Por el momento, ninguna de las listas que se inscribió a través de firmas logró superar el umbral, por lo que no habrá nuevos partidos por esta vía. Solo se estaría originando una nueva colectividad si se confirma que el Consejo Comunitario El Naranjo se impuso en las dos curules afro.
Esta depuración partidista representa un retorno a la intención original del umbral electoral: fortalecer el sistema democrático mediante organizaciones políticas más consolidadas y con mayor respaldo ciudadano, evitando la fragmentación excesiva que caracterizó los primeros años posteriores a la Constitución de 1991.
