Consultas presidenciales sin los punteros: una jornada electoral atípica
Las consultas interpartidistas de este domingo presentan una particularidad sin precedentes: en ninguna de las coaliciones a votar figuran los dos candidatos que lideran las encuestas presidenciales, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. A esta ausencia se suma el llamado activo de sus sectores políticos a no participar en esta ventana electoral, creando un escenario complejo para los dieciséis aspirantes que sí estarán en el tarjetón.
El boicot de los punteros y la búsqueda de relevancia
El Pacto Histórico ha difundido una circular entre su militancia donde afirma categóricamente: "No se votará la consulta ni se impulsará propaganda alguna sobre ella. Toda nuestra fuerza organizativa y política debe concentrarse en asegurar una gran votación por las listas del Pacto Histórico". De forma paralela, los cercanos a De la Espriella han invitado a través de redes sociales a sus posibles votantes a abstenerse de participar.
Esta posición ha creado lo que algunos analistas denominan consultas 'descafeinadas', pero que en el fondo representan una oportunidad crucial para otros candidatos. Gabriel Cifuentes, columnista de este diario, resume el verdadero pulso: "El tema que más está en juego es demostrar que existen candidaturas viables más allá de los punteros que no participaron de las consultas".
El reposicionamiento en las encuestas
Una lectura detallada de los últimos sondeos revela datos significativos. En el tercer y cuarto lugar de intención de voto para primera vuelta comienzan a aparecer Paloma Valencia y Claudia López, quienes según encuestas de Guarumo e Invamer son las más probables ganadoras de sus respectivas coaliciones: La Gran Consulta por Colombia y La Consulta de las Soluciones.
Hasta hace unos meses, ninguna de las dos figuras tenía mayor intención de voto, posición que ocupaba Sergio Fajardo. El crecimiento estadístico de Valencia y López en estudios recientes demuestra que las consultas aún sirven para posicionar candidaturas, aunque la pregunta que flota en el ambiente es si tendrán la misma efectividad que en los procesos de 2018 y 2022.
Antecedentes históricos y lecciones aprendidas
En las dos más recientes elecciones presidenciales, la segunda vuelta tuvo al menos un candidato que ganó su respectiva consulta. En 2018, el balotaje final enfrentó a Iván Duque y Gustavo Petro, quienes participaron en coaliciones depuradas mediante 'primarias'. Duque logró 4,04 millones de votos en la consulta de marzo, ampliando luego su base a 7,6 millones en primera vuelta y 10,3 millones en la segunda.
Petro, por su parte, obtuvo 2,8 millones en marzo y 4,8 millones en primera vuelta. El análisis posterior indicó que haber estado en consulta le permitió posicionarse y superar a Sergio Fajardo, quien se quedó en tercer lugar con 4,6 millones de votos.
En 2022, Petro comprendió el impacto favorable de participar en consultas y por eso insistió en esta figura. Obtuvo 4,4 millones de votos en marzo, cifra similar a su primera vuelta de cuatro años atrás. Sin embargo, Federico Gutiérrez y Sergio Fajardo no experimentaron el mismo impulso que en 2018, evidenciando que la efectividad de la figura no es absoluta.
La estrategia del 'no' temprano y los cambios de escenario
Precisamente el antecedente de hace cuatro años hizo que esta vez no se tomaran las consultas con el mismo optimismo. Sergio Fajardo rechazó participar argumentando que su baja votación en marzo de 2022 –aunque ganó– lo condicionó para el resto de la contienda. Abelardo de la Espriella, apoyado en su segundo lugar en encuestas, también se apartó de la tesis de que las consultas son cruciales.
A finales de 2025, ambos cerraron la puerta a estar en los tarjetones del 8 de marzo. Decisiones similares tomaron los partidos Liberal, Conservador y Cambio Radical. Estas primeras negativas apuntaban a que las 'primarias presidenciales' de marzo no tendrían el impulso de procesos anteriores.
Sin embargo, hubo un nuevo impulso con la consolidación a mediados de diciembre de La Gran Consulta por Colombia. No se logró la propuesta inicial del expresidente Álvaro Uribe de una consulta 'desde Abelardo hasta Fajardo', pero se materializó una coalición con amplio espectro ideológico encabezada por Paloma Valencia.
El voto útil y la búsqueda de una tercera vía
No hay claridad sobre la efectividad de estas consultas para posicionarse con fuerza en primera vuelta, pero se ven como posible revulsivo a una elección que parece limitada a solo dos candidaturas. Esta peculiaridad –un solo tarjetón– ha hecho que la jornada no se vea como enfrentamiento entre miembros de misma coalición, sino que ha tomado fuerza la tesis de que quien saque más votos de todos los candidatos puede convertirse en tercería viable.
Las últimas encuestas no solo evidencian posible reposicionamiento de Valencia y López, sino que habría amplia intención ciudadana de votar en alguna consulta. Según el último estudio de Invamer, el 62,6% de encuestados tiene intenciones de participar, pero el 43% de este sector afirma no tener claro por quién votar.
Ante esta porción indecisa del electorado, hay amplio terreno de posible crecimiento, especialmente si comienza a jugar la figura del 'voto útil' –apoyar a un candidato para frenar a otro–. María Margarita 'la Paca' Zuleta, directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, explica que algunos podrían votar masivamente por Paloma Valencia para cuestionar la preferencia de la derecha por De la Espriella, o fortalecer figuras de centro como Claudia López o de izquierda como Roy Barreras ante Cepeda.
Las apuestas de los participantes
Roy Barreras y Claudia López han enfatizado en diálogos con este diario la importancia de obtener amplia votación para posicionarse como opciones viables. Barreras ha sugerido que si supera la votación de Iván Cepeda en la consulta de octubre, el senador debería considerar adherirse a él.
En la campaña de López ven como acierto haber participado, pues ya sienten su impulso en encuestas. Sin embargo, saben que ganar la consulta no basta –victoria sobre Leonardo Huerta parece segura–. Solo una gran votación, 'ganar el tarjetón', les serviría para negociar con otros actores del centro y consolidar una propuesta.
La apuesta de todos los presentes en el tarjetón de consultas presidenciales es mostrar un músculo electoral fuerte que ponga en duda a los dos que lideran las encuestas de intención de voto en primera vuelta y que, significativamente, no serán votados este domingo.
