Un caso histórico: Catalina Giraldo busca el primer suicidio médicamente asistido por salud mental en Colombia
La psicóloga Catalina Giraldo se ha convertido en el centro de un debate judicial sin precedentes en Colombia. Diagnosticada con tres condiciones de salud mental graves e incurables, busca convertirse en la primera persona en acceder al suicidio médicamente asistido por razones de salud mental, un caso que podría marcar un hito en la historia del derecho a la muerte digna en el país.
Una vida incompatible con la dignidad
Giraldo padece trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado. Durante décadas, su mente ha sido una prisión que la tortura minuto a minuto, llevándola a intentar suicidarse mediante métodos violentos al menos nueve veces. Sus antebrazos muestran las cicatrices de estos intentos desesperados por acabar con su sufrimiento.
"Esta es una carrera porque Catalina no cometa suicidio de manera violenta", explica Lucas Correa, director de investigaciones del Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DescLAB), organización que acompaña el caso. "Buscamos que pueda hacerlo de una forma segura, acompañada y protegida".
El difícil camino hacia la muerte digna
El suicidio médicamente asistido es legal en Colombia desde 2022, diferenciándose de la eutanasia en que es el paciente quien administra los medicamentos para el momento final. Sin embargo, Giraldo ha enfrentado múltiples obstáculos:
- Su EPS, Sanitas, negó inicialmente la eutanasia argumentando que sus condiciones no cumplían los requisitos
- Posteriormente, cuando solicitó el suicidio médicamente asistido, Sanitas lo negó nuevamente alegando falta de reglamentación
- Una tutela presentada para proteger su derecho a la muerte digna fue rechazada por un juzgado de Bogotá en diciembre pasado
Correa detalla que Giraldo ha agotado todas las opciones terapéuticas disponibles: "Se hizo tres terapias electroconvulsivas que no funcionaron, y seis sesiones de ketamina que tuvo que pagar particularmente porque el sistema de salud no las cubre".
Un sistema que no responde
El caso ha evidenciado vacíos en la implementación de la normativa sobre muerte digna en Colombia. El Ministerio de Salud ha argumentado que no ha reglamentado el suicidio médicamente asistido porque nadie se lo ha ordenado judicialmente, mientras que el Congreso mantiene proyectos de ley sobre el tema sin priorizar su discusión.
"Si el presidente lo hubiera querido hacer, ya estaría reglamentado", afirma Correa, quien revela que han solicitado al Ministerio de Salud la reglamentación veinte veces en los últimos cinco años sin éxito.
Un precedente internacional
Colombia se encuentra entre los pocos países donde teóricamente es posible acceder a la muerte digna por enfermedades mentales, junto con Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Suiza. Sin embargo, la falta de reglamentación específica mantiene este derecho en un limbo legal que afecta a pacientes como Giraldo.
Actualmente, el caso busca llegar a la Corte Constitucional, aunque enfrenta el rezago de casi 600.000 tutelas pendientes. Mientras tanto, Giraldo continúa hospitalizada en modalidad de clínica al día, tras un reciente intento de suicidio mientras esperaba la resolución judicial.
Este caso no solo cuestiona los límites del tratamiento en salud mental, sino que plantea preguntas fundamentales sobre autonomía, dignidad y el derecho a decidir sobre el propio fin de la vida cuando el sufrimiento se vuelve incompatible con la existencia.
