A 40 años del Palacio de Justicia, familias siguen buscando a sus desaparecidos
Palacio de Justicia: 40 años y 8 desaparecidos sin respuestas

Cuatro décadas de incertidumbre y búsqueda sin tregua

Han transcurrido más de 40 años desde aquel fatídico día en que el Palacio de Justicia fue consumido por el fuego y la violencia, un episodio que segó la vida de más de un centenar de personas. Sin embargo, para las familias de ocho desaparecidos, el tiempo no ha traído respuestas sino una bruma persistente que oscurece la verdad sobre el destino final de sus seres queridos.

La lista que se transforma con cada descubrimiento

Inicialmente se contabilizaron once personas desaparecidas, pero esta cifra ha experimentado modificaciones constantes a lo largo de los años. Por un lado, la incansable labor de búsqueda ha dado algunos frutos, mientras que por otro, la negligencia de entidades gubernamentales ha generado nuevos obstáculos y misterios que complican el proceso.

Entre quienes permanecen plenamente desaparecidos se encuentran tres empleados de la cafetería: Carlos Augusto Rodríguez Vera, David Suspes Celis y Gloria Stella Lizarazo Figueroa. A ellos se suman Irma Franco, integrante del M-19, y Norma Constanza Esguerra, visitante del palacio cuya desaparición presenta particularidades inquietantes.

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Testimonios que contradicen la versión oficial

Existen testimonios documentados que revelan circunstancias especialmente dolorosas para las familias. La esposa de Carlos Augusto Rodríguez Vera lo vio salir sano y salvo del Palacio en transmisiones televisivas, pero nunca más volvió a tener noticias suyas. Situaciones similares se presentan con David Suspes, Gloria Lizarazo e Irma Franco, de quienes existen registros videográficos que certifican su salida del lugar bajo custodia militar, sin que jamás regresaran a sus hogares.

El libro Evidencia Negativa, de la Comisión de la Verdad, recoge el testimonio de un soldado que llamó a la familia de Irma Franco para informarles que ella había salido con vida y se encontraba retenida en la Brigada XIII. Estas revelaciones contrastan dramáticamente con la ausencia de respuestas oficiales contundentes.

La justicia interamericana y sus fallos

La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por la desaparición y tortura de personas durante la Toma del Palacio de Justicia, encontrándolo culpable en once casos específicos. De estas víctimas, ya han aparecido los restos de Cristina del Pilar Guarín Cortés, Bernardo Beltrán Hernández, Héctor Jaime Beltrán Fuentes, Luz Mary Portela León, Lucy Amparo Oviedo Bonilla, Gloria Anzola de Lanao y Carlos Horacio Urán Rojas.

Aunque varios oficiales retirados del ejército han sido condenados por estos hechos, otros tantos han sido absueltos, dejando a las familias de quienes siguen desaparecidos sin la sensación de justicia cumplida ni restos materiales para su duelo.

El macabro descubrimiento de cuerpos intercambiados

Las exhumaciones posteriores han revelado una realidad aún más perturbadora: en varios sepulcros no se encontraron los cuerpos de quienes supuestamente estaban enterrados allí, sino los de otras personas completamente diferentes. Este es el caso del magistrado auxiliar Julio Cesar Andrade, el auxiliar Jorge Alberto Echeverry y la magistrada auxiliar María Janeth Rozo.

En 2017, los restos que estaban en la tumba de Julio César Andrade fueron identificados como pertenecientes a Héctor Jaime Beltrán, proporcionando alivio a una familia mientras sumía a otra en la incertidumbre absoluta. Gabriel Andrade, hijo del magistrado auxiliar, descubrió en 2018 a través de un video de archivo recuperado que su padre había salido vivo del Palacio, pero sigue sin conocer el paradero de sus restos.

Voces que rompen el silencio

El poeta Wadiz Echeverry, hermano de Jorge Alberto Echeverry, expresó con crudeza su sospecha permanente: "Cuando entregaron los cuerpos que supuestamente eran de mi hermano y la doctora Fanny González, los trajeron muy sellados y rápidamente los llevaron a la catedral de Manizales. Yo pensé siempre que nos habían dado unos hierros torcidos y ladrillos quemados. Siempre estuve seguro de que no habíamos sepultado a mi hermano". Su intuición se confirmó cuando en la tumba de su hermano se encontraron partes de Bernardo Beltrán.

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El último de estos casos descubiertos hasta la fecha ocurrió en 2019, cuando se halló a Gloria Anzola de Lanao en la tumba donde supuestamente reposaba la magistrada auxiliar María Janeth Rozo.

Una herida que sigue abierta

Cuatro décadas después de aquella jornada fatídica, persisten cuerpos sin identificar, investigaciones en curso y heridas que no cicatrizan. Múltiples familias continúan en la zozobra permanente, buscando no solo los restos de sus seres queridos, sino también respuestas que expliquen lo ocurrido y justicia que repare, al menos parcialmente, el dolor acumulado durante más de 40 años de búsqueda incansable.