Una luz en el desierto: La lucha de Lucy Mercado por las mujeres wayuu
Desde su infancia en La Guajira, Lucy Mercado guardó una promesa íntima: ninguna joven de su región volvería a sufrir las violencias que ella experimentó. Hoy, a sus 36 años, esa promesa se ha materializado en Luciérnagas, una fundación que ilumina los caminos áridos de Maicao para transformar realidades ancestrales.
Desinstalando prácticas violentas centenarias
El trabajo de Mercado consiste en desmontar prácticas normalizadas durante décadas en comunidades wayuu, como:
- El matrimonio infantil, con registros documentados desde 1887
- El sistema de dote, donde el novio paga con dinero, animales o collares
- Las múltiples violencias contra mujeres y niñas indígenas
"Esto consiste en romper ciclos de violencia que han existido siempre, de generación en generación", explica Lucy, especialista en desarrollo de la niñez. Su enfoque no es imponer, sino dialogar con mayoras, palabreros y líderes comunitarios para mostrar que estas tradiciones pueden evolucionar respetando los derechos fundamentales.
Recorriendo el desierto contra viento y marea
Cada madrugada, Lucy se coloca su chaleco amarillo identificatorio y emprende recorridos por trochas desérticas donde:
- Las temperaturas superan frecuentemente los 30 grados centígrados
- Enfrenta peajes ilegales y paros indígenas
- Debe llegar a comunidades remotas con acceso limitado a servicios básicos
Su labor incluye llevar insumos de higiene menstrual como copas y toallas higiénicas, artículos considerados lujos en zonas sin agua potable, pero esenciales para la salud de las niñas.
Impacto multiplicador y reconocimiento internacional
En menos de cinco años, Luciérnagas ha logrado:
- Transformar la vida de 1.600 mujeres, incluyendo migrantes venezolanas
- Ser seleccionada por ONU Mujeres entre los proyectos que transforman territorios en Colombia
- Recibir apoyo del Ministerio del Interior para ampliar su alcance
- Crear un foro de nuevas masculinidades para involucrar a hombres en el cambio cultural
El proyecto ha trascendido fronteras, llegando a comunidades en Venezuela a través de Paraguachón y siendo replicado en colegios de Maicao. Las propias mujeres beneficiadas ahora se suman como voluntarias cuando escasean los recursos, creando un efecto dominó de empoderamiento.
Un futuro sin violencias para las niñas guajiras
Lucy Mercado visualiza a Luciérnagas recorriendo todo el departamento de La Guajira, cumpliendo su sueño de adolescencia: "Que ninguna otra niña viva los escenarios de violencia que yo viví". Su trabajo demuestra que, incluso en territorios donde el Estado llega con dificultad, la perseverancia comunitaria puede generar transformaciones profundas.
"Cada momento vale cuando cambiamos ciclos de violencia que se han prolongado por generaciones contra las niñas", concluye esta lideresa cuya luz ya ilumina el desierto guajiro.



