El año 2025 dejó un oscuro panorama para el periodismo colombiano
La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) presentó su informe anual 'Más allá de los números: el impacto de la violencia contra la prensa en 2025', revelando cifras alarmantes sobre las agresiones sufridas por periodistas en todo el territorio nacional. El documento detalla 469 agresiones documentadas contra 305 comunicadores, configurando un escenario preocupante para el ejercicio periodístico en Colombia.
Un asesinato que conmocionó al Quindío
En enero de 2025, el periodista Óscar Gómez Agudelo se dirigía a su trabajo en la emisora Rumba del Café 92.1 FM de Armenia cuando fue interceptado por un sicario que le disparó mortalmente. Gómez dirigía y presentaba el programa 'La Comunidad por la Comunidad', donde abordaba temas sensibles como administración pública, actos de corrupción y economías ilegales. Este homicidio representa solo la punta del iceberg de la violencia sistemática contra la prensa colombiana.
Las cifras que preocupan a la Flip
Según el informe de la Flip, las 469 agresiones registradas durante 2025 incluyen:
- 192 amenazas directas contra periodistas
- 108 ataques contra instalaciones de medios y obstrucciones al acceso a la información
- 61 casos de estigmatización pública
- 39 situaciones de acoso
- 26 expedientes de acoso judicial
- 19 obstrucciones al trabajo periodístico
- 15 desplazamientos forzados
- 7 exilios obligados de comunicadores
- 1 intento de homicidio
- 1 asesinato consumado
Aunque estas cifras representan una disminución del 13% respecto al año 2024, la Flip advierte que la violencia se ha profundizado en gravedad y consecuencias. "Más que buscar justicia, estas acciones tuvieron un objetivo claro: silenciar", señala el documento.
Casos emblemáticos de violencia
Entre los casos más impactantes documentados por la Flip se encuentra el atentado contra Gustavo Chicangana, comunicador de Guaviare Estéreo, Caracol Radio y corresponsal de la misma fundación. En julio de 2025, mientras salía de su residencia, un hombre desconocido le disparó a quemarropa, hiriéndolo con cuatro impactos de bala. Su hija presenció el ataque, y el periodista se vio obligado a desplazarse forzosamente para proteger su vida.
Eder Narváez, periodista del medio regional NP Noticias Online, también fue víctima de amenazas del 'clan del Golfo' por sus investigaciones sobre nexos entre mandatarios de Antioquia y grupos armados de la región. "Uno debe dejar a un lado su familia, amigos, su núcleo más cercano para tratar de salvaguardar su vida", relató Narváez en entrevista con la Flip.
Exilio forzado de comunicadores
El año 2025 dejó un saldo de siete periodistas obligados al exilio, cuatro hombres y tres mujeres, originarios de Huila, Antioquia, Atlántico y Bogotá. Lorena Beltrán, una de las comunicadoras exiliadas, tuvo que abandonar el país ante constantes amenazas y acoso judicial por sus denuncias sobre presuntas irregularidades en títulos de médicos que ejercían como cirujanos plásticos sin cumplir todos los requisitos legales.
Geografía de las amenazas
Las amenazas contra periodistas se concentraron principalmente en:
- Norte de Santander (28 casos)
- Bogotá (22 casos)
- Arauca (15 casos)
- Magdalena (13 casos)
- Antioquia (12 casos)
- Córdoba (11 casos)
- Huila (11 casos)
- Valle del Cauca (10 casos)
Los principales responsables identificados fueron autores desconocidos (81 casos), bandas criminales (44), particulares (28), disidencias de las Farc (20) y miembros de guerrillas (16). Los periodistas afectados cubrían principalmente temas de seguridad (63 casos), conflicto armado (60), administración pública (42) y corrupción (18).
Ataques contra medios y acoso judicial
La Flip también documentó ataques con explosivos contra los edificios donde funcionan las redacciones de RCN Radio, RCN Televisión y La República. Además, la organización alertó sobre el sostenido panorama de acoso judicial contra periodistas, con al menos 26 comunicadores de 21 medios afectados por el abuso de instancias legales como mecanismo de intimidación.
"El balance de 2025 muestra que, aunque algunas cifras puedan sugerir una disminución de agresiones, la violencia contra la prensa en Colombia se ha profundizado en gravedad y consecuencias", concluyó la Flip. "Amenazas, acoso judicial, desplazamiento forzado y ataques directos contra la vida de periodistas configuran un patrón persistente que afecta no solo la integridad física y emocional de quienes informan, sino también su libertad para ejercer el periodismo y el derecho de la ciudadanía a acceder a información veraz. Cuando disparan contra un periodista, el blanco no es solo una persona".