Violencia de género: un costo económico que los países no pueden ignorar
Violencia de género: un costo económico que los países ignoran

La economista argentina Celina Santellán, experta en género, instó a fortalecer la medición estadística de la violencia contra las mujeres para diseñar políticas públicas más efectivas. Durante la presentación en Madrid del informe de la Secretaría General Iberoamericana (Segib) titulado "Medir para transformar: el coste de la violencia contra las mujeres en Iberoamérica", Santellán destacó que el 30 % de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido alguna forma de violencia en su vida.

Un costo que trasciende lo humano y moral

Según Santellán, la violencia de género no solo tiene un impacto humano y moral, sino también económico. Los efectos sobre la salud física y mental de las víctimas, así como sobre su capacidad productiva y la de sus familias, representan una pérdida que oscila entre el 1 % y el 6 % del Producto Interno Bruto en varios países iberoamericanos. Paraguay, Ecuador, México y España son algunos de los que han desarrollado estudios más amplios sobre el tema.

Impacto en empresas, hogares y el Estado

La experta detalló los canales económicos de la violencia: costos directos para los Estados en atención social, psicológica y médica; repercusiones en los hijos de las sobrevivientes, con afectaciones escolares de largo plazo; y un impacto laboral en las empresas, donde las víctimas registran ausencias, retrasos y menor productividad. Además, los propios agresores generan costos en sus lugares de trabajo. Las víctimas absorben entre el 40 % y el 50 % del impacto económico total, lo que agrava su vulnerabilidad.

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El subregistro como obstáculo

Santellán advirtió que la medición del problema es insuficiente: entre el 3 % y el 15 % de los casos de violencia contra la mujer se denuncian en la mayoría de los países iberoamericanos. Para superar esta limitación, algunos estudios contabilizan los "casos atendidos" en hospitales, y se defiende el uso de encuestas de prevalencia realizadas por institutos nacionales de estadística. "Si no se hacen ejercicios de conteo, ni siquiera sabemos que estamos perdiendo valor económico", afirmó.

Grupos vulnerables y la necesidad de datos

La economista señaló que las mujeres de minorías racializadas, con discapacidad o indígenas carecen de datos suficientes para medir el impacto de la violencia, debido a limitaciones estadísticas y muestras insuficientes. Perú y España lideran en mediciones, pero aún es insuficiente. La conclusión de Santellán fue clara: sin voluntad política para recopilar datos, la violencia seguirá siendo un costo invisible que la sociedad paga sin saberlo.

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