Corrupción en Colombia retrocede a niveles críticos según Índice de Percepción 2025
Corrupción en Colombia retrocede según Índice de Percepción 2025

Colombia retrocede en lucha anticorrupción: Índice revela caída sostenida desde 2023

La percepción de corrupción en Colombia ha empeorado significativamente según el último informe de Transparencia Internacional. El país obtuvo apenas 37 puntos sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, lo que lo ubica en el puesto 99 entre 182 naciones evaluadas a nivel mundial.

Una tendencia preocupante que se consolida

Este resultado representa un retroceso alarmante frente a los 39 puntos y puesto 92 alcanzados en 2024, y contrasta marcadamente con los 40 puntos logrados en 2023, que constituían el mejor puntaje de la última década para el país. La caída sostenida tanto en puntuación como en posición internacional refleja la fragilidad de los avances en la lucha contra la corrupción y plantea serios desafíos para recuperar la confianza ciudadana.

Andrés Hernández, director ejecutivo de Transparencia por Colombia, capítulo nacional de Transparencia Internacional, destacó que "la frustración de la ciudadanía puede alimentar autoritarismos" cuando los mecanismos democráticos no responden adecuadamente a las demandas de transparencia y rendición de cuentas.

Factores que explican el deterioro colombiano

Según el análisis de Transparencia Colombia, varios elementos convergen para explicar esta caída:

  • Escándalos de gran corrupción en niveles altos del gobierno que involucran sumas significativas de dinero
  • Brecha entre normas y aplicación práctica, con sistemas de sanción lentos y poco disuasorios
  • Deterioro en el control ciudadano y la libertad de prensa, esenciales para supervisar el ejercicio del poder
  • Incoherencia entre promesas y resultados en la gestión gubernamental

El riesgo regional: corrupción como caldo de cultivo para autoritarismos

El informe regional revela que América Latina necesita revisar profundamente sus instituciones y liderazgos para enfrentar la corrupción y sus vínculos con el crimen organizado. Hernández advirtió sobre un riesgo real: "Cuando los ciudadanos perciben que la corrupción no se combate de manera efectiva, su desconfianza puede llevarlos a priorizar resultados sobre procedimientos democráticos, lo que abre espacio a tendencias autoritarias".

En Colombia, esta preocupación se materializa en cifras contundentes: más del 80% de la población cree que la corrupción está empeorando, lo que activa alarmas sobre la fragilidad de la confianza ciudadana y la necesidad urgente de fortalecer instituciones.

Medidas concretas para recuperar la confianza

El director de Transparencia Colombia señaló que el primer paso fundamental es garantizar un proceso electoral transparente y confiable, especialmente en años de elecciones como el actual. La ciudadanía observa con atención cómo se manejan los votos, las campañas y los compromisos de los candidatos.

Además, Hernández enfatizó la necesidad de fortalecer el voto crítico: "No basta con un voto informado, es necesario que los ciudadanos puedan evaluar la coherencia entre las promesas y los resultados, y que ese voto genere un mandato de transformaciones serias".

Una brecha que se profundiza entre expectativas y realidad

La ruptura más significativa se produce en la incoherencia entre lo que el gobierno promete y lo que realmente implementa. En 2022 se generó una expectativa de transformación y avance en la lucha contra la corrupción, pero en la práctica muchas de esas expectativas no se cumplieron.

Se repitieron patrones de manejo cuestionable de recursos, escándalos relacionados con cupos indicativos y afectaciones en sectores clave como salud y educación. Esto erosiona sistemáticamente la percepción de que las instituciones funcionan para proteger el interés general.

Transformaciones estructurales necesarias

Aunque las variaciones anuales pueden parecer pequeñas, la tendencia a la baja que se observa desde 2023 indica un problema estructural que requiere transformaciones profundas en:

  1. Liderazgo anticorrupción con independencia real
  2. Protección efectiva de denunciantes
  3. Fortalecimiento de la gestión pública, incluyendo contratación estatal
  4. Trazabilidad completa de recursos públicos
  5. Garantía de independencia judicial

La región muestra ejemplos positivos como Costa Rica, Uruguay y Chile, países que destacan por haber logrado estos elementos de manera consistente. Colombia enfrenta ahora el desafío de seguir estos modelos exitosos mientras recupera la confianza de una ciudadanía cada vez más escéptica frente a las instituciones.