El asesinato de Mateo Pérez Rueda, periodista de 25 años, ha conmocionado a Colombia y revive la historia de violencia contra la prensa en el país. Su cuerpo fue recuperado el 8 de mayo por una comisión humanitaria del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Defensoría del Pueblo, tras haber sido visto por última vez el 5 de mayo en la vereda Palmichal, en Briceño, Antioquia.
Un periodista valiente y apasionado
Mateo Pérez Rueda era director del medio de comunicación El Confidente de Yarumal. Cubría los enfrentamientos entre grupos armados y el Ejército Nacional, así como las historias de desplazamiento forzado que afectan a las comunidades del norte de Antioquia. Su familia y amigos lo recuerdan como un hombre de paz, valiente y apasionado por su profesión. “Mateo era un hombre de paz. Él era un periodista que amaba su profesión y yo diría que era un hombre muy valiente. Se metía en lugares a los que a muchos periodistas les da miedo ir. Tal vez eso pudo haber influido en lo que ocurrió”, aseguró Julián Rueda Pérez en entrevista con El Espectador.
Su amigo y colega, el periodista Sergio Mesa Cárdenas, también lo recordó en redes sociales: “Le escuché decir a un periodista hace muchos años, o no recuerdo si lo leí, que un periodista se distinguía en la suela de sus zapatos. Mateo Pérez Rueda siguió los pasos de mi amigo Leiderman Ortiz Berrío, de Caucasia, y Luis Carlos Cervantes, de Tarazá. No es lo mismo pontificar desde Bogotá que adentrarse por las trochas que describieron Alfredo Molano y Germán Castro Caycedo”.
Contexto de violencia contra la prensa
La muerte de Mateo Pérez se suma a la de otros periodistas asesinados en Colombia, como Luis Carlos Cervantes, quien fue asesinado el 13 de agosto de 2014 en Tarazá, Antioquia, mientras esperaba a su hijo a las afueras de un colegio. Cervantes era reconocido por sus denuncias sobre presuntos hechos de corrupción de mandatarios municipales y sus nexos con grupos armados ilegales.
Daniel Chaparro Díaz, subdirector de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), señaló que Mateo Pérez sería el comunicador número 22 asesinado en Antioquia y el número 170 en Colombia, según las cifras que la organización lleva desde 1977. La FLIP no es la única entidad que ha alertado sobre el grave riesgo que enfrentan los periodistas en Colombia. El 23 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó su Informe Anual de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de 2025, cuyo capítulo sobre Colombia es crítico y advierte sobre denuncias de asesinatos, atentados y amenazas contra periodistas, especialmente en zonas afectadas por el conflicto armado.
Autocensura y silencio impuesto
Según el informe de la CIDH, un estudio reciente aplicado en 34 municipios del país muestra que “el 24 % de los medios recibió amenazas para suspender coberturas y el 35 % evitó publicar información por seguridad”. Los testimonios reflejan un clima de silencio impuesto por grupos armados sobre asuntos relacionados con economías ilegales y orden público, lo que “ha consolidado la autocensura como mecanismo de autoprotección entre periodistas locales”.
El nombre de Mateo Pérez Rueda se suma a la lista de crímenes que han enlutado la historia de la prensa en Colombia, junto con figuras como Guillermo Cano Isaza, Diana Turbay, Jaime Garzón y Orlando Sierra, entre muchos otros a los que la violencia les cobró la vida.



