El registrador nacional de Colombia, Hernán Penagos, salió al paso de las denuncias del presidente Gustavo Petro sobre un supuesto fraude electoral y defendió con firmeza la legitimidad de las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo. Durante una intervención desde el Consulado de Colombia en Madrid, a un mes de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, Penagos aseguró que el proceso se desarrolló de manera íntegra y transparente.
Penagos destaca la precisión del preconteo
El máximo responsable de la Registraduría Nacional destacó que los resultados preliminares del preconteo alcanzaron un nivel de acierto del 99,8%, calificándolo como un dato casi perfecto y sin precedentes en la historia electoral de Colombia. "Nunca en la historia de Colombia se han tenido datos de preconteo de esa naturaleza", subrayó Penagos.
Respuesta a las acusaciones de Petro
Las declaraciones de Penagos se producen semanas después de que el presidente Gustavo Petro denunciara un presunto "fraude grande" relacionado con el software electoral que se utilizará en las presidenciales de mayo. Petro puso en duda el sistema informático de verificación de resultados, lo que generó un fuerte choque entre la Presidencia y la Registraduría en un momento de alta sensibilidad política.
Penagos también aclaró que el escrutinio no está bajo control directo de la Registraduría, sino que es responsabilidad de jueces y notarios, y que se desarrolló conforme a la normativa vigente.
Reconocimiento de problemas históricos
Aunque defendió la transparencia operativa del proceso, Penagos reconoció que Colombia sigue enfrentando prácticas históricas que afectan la calidad democrática, como la compra de votos y la financiación ilegal de campañas. Sin embargo, puntualizó que estas conductas no dependen de la Registraduría, ya que la entidad cumple exclusivamente funciones organizativas, logísticas y operativas dentro del proceso electoral.
El registrador también afirmó que observadores internacionales valoraron positivamente la jornada electoral, lo que refuerza la legitimidad del proceso.



