China anticipa menor crecimiento económico y enfrenta exceso de capacidad industrial
China prepara menor crecimiento y combate exceso de capacidad

China se prepara para un crecimiento económico moderado y enfrenta desafíos industriales

La Asamblea Popular Nacional de China se reunirá este 5 de marzo en un contexto de expectativas moderadas, donde se anticipa que el gobierno mostrará tolerancia hacia un crecimiento económico ligeramente más lento durante el presente año. Este enfoque permitiría implementar esfuerzos más significativos, aunque no definitivos, para contener el exceso de capacidad industrial y reequilibrar una economía que históricamente ha dependido en gran medida de las exportaciones.

Objetivos de crecimiento y planificación estratégica

La mayoría de los analistas económicos esperan que el primer ministro Li Qiang, en su informe del 5 de marzo, anuncie un objetivo de crecimiento que oscilaría entre el 4,5% y el 5% para el año 2026. Paralelamente, se comprometería a impulsar tanto el consumo interno como la inversión en industrias de alta tecnología, sectores considerados clave para el futuro desarrollo del país.

Ese mismo día se dará a conocer el 15º plan quinquenal de China, documento que establece los objetivos estratégicos y las políticas gubernamentales para el período 2026-2030. Se anticipa que este plan reafirmará este doble objetivo que, aunque complementario, presenta ciertas tensiones internas en su implementación práctica.

"Los dirigentes económicos intensificarán sus esfuerzos para estimular el consumo, al tiempo que seguirán haciendo hincapié en las nuevas fuerzas productivas impulsadas por la tecnología", afirmó un asesor económico que prefirió mantener el anonimato debido a la sensibilidad del tema. Este experto anticipa que el objetivo de crecimiento podría modificarse hacia un rango específico en lugar de una cifra única.

Desafíos históricos y tensiones actuales

Este compromiso dual tiene décadas de antigüedad en la política económica china, pero Pekín ha demostrado mayor éxito en la expansión de su vasto complejo industrial que en el desarrollo del sector del consumo interno. Esta realidad ha convertido a China en una potencia manufacturera global que domina cadenas de suministro estratégicas y le otorga influencia significativa en el contexto de la creciente rivalidad con Estados Unidos y sus aliados.

El crecimiento del 5% alcanzado por China el año pasado se logró principalmente gracias a un superávit comercial que alcanzó los US$1,2 billones, mientras que el consumo interno continuó rezagándose. Este modelo de crecimiento ha generado consecuencias preocupantes:

  • Acumulación de deuda insostenible
  • Inversiones derrochadoras en sectores sobrecapacitados
  • Presiones deflacionarias persistentes
  • Exceso de capacidad industrial en múltiples sectores

Sin embargo, a Pekín le resulta extremadamente difícil abandonar completamente este modelo en un momento de tensiones geopolíticas intensificadas, que exigen un mayor grado de autosuficiencia en industrias clave como los semiconductores y la aeronáutica, áreas donde China aún se encuentra por detrás de Estados Unidos.

"Es evidente que existe cierta tensión entre estas dos agendas, por lo que esperaremos al plan quinquenal completo para aclarar qué equilibrio alcanzará el liderazgo", señalaron los analistas de Capital Economics en un informe reciente. "Ese equilibrio determinará cuánto se avanza en la lucha contra el exceso de capacidad y la deflación en los próximos años".

Flexibilidad en los objetivos y reformas estructurales

Un objetivo de crecimiento más flexible ofrecería a los dirigentes económicos chinos el margen necesario para implementar reformas estructurales dolorosas pero necesarias. Entre estas reformas se incluiría acelerar los esfuerzos iniciados el año pasado para frenar la capacidad industrial excesiva y contener las guerras de precios que afectan a diversos sectores productivos.

Las expectativas de que Pekín podría establecer el objetivo de crecimiento como un rango específico surgieron después de que aproximadamente dos tercios de los gobiernos provinciales chinos rebajaran sus propias ambiciones de crecimiento. En algunos casos, este ajuste significó simplemente cambiar la redacción de "por encima de" a "alrededor de" ciertos porcentajes.

Cantón, la mayor economía provincial del país, estableció su objetivo de crecimiento para 2026 en un rango de 4,5% a 5%, frente al "alrededor de 5%" establecido para 2025. Jiangsu, la segunda economía provincial más grande, fijó un objetivo del 5%, comparado con el "por encima de 5%" del año anterior.

"Si se confirma, esto indicaría una mayor disposición por parte de los responsables de política económica a tolerar un crecimiento más lento pero más sostenible", explicó Michelle Lam, economista de Société Générale para la región de Gran China. "En lugar de depender de estímulos de inversión financiados con deuda que corren el riesgo de exacerbar los desequilibrios entre la oferta y la demanda".

Perspectivas divergentes y consideraciones políticas

Los analistas de Morgan Stanley se encuentran entre quienes esperan que el objetivo de crecimiento se mantenga sin cambios en torno al 5%. Estas estimaciones se basan en que la media ponderada de los objetivos provinciales alcanzaría el 5,1%, frente al 5,4% registrado el año pasado.

Estos expertos argumentan que "Pekín valora el afianzamiento de la confianza" y que el primer año de un nuevo plan quinquenal "no es momento para titubear" en cuanto a las metas de crecimiento económico. Esta perspectiva contrasta con la de otros analistas que anticipan mayor flexibilidad en los objetivos oficiales.

El debate sobre el ritmo adecuado de crecimiento refleja las tensiones fundamentales que enfrenta la economía china: la necesidad de mantener la estabilidad social y económica mientras se implementan reformas estructurales necesarias para garantizar la sostenibilidad a largo plazo. El anuncio oficial del 5 de marzo proporcionará claridad sobre cómo el liderazgo chino planea navegar estos desafíos complejos durante los próximos cinco años.