Banco de la República ajusta proyecciones inflacionarias ante panorama económico complejo
El Banco de la República ha realizado un significativo replanteamiento de sus proyecciones macroeconómicas, reconociendo que el proceso de convergencia hacia la meta de inflación será considerablemente más lento de lo inicialmente previsto. En una entrevista exclusiva con Portafolio, el gerente del Emisor, Leonardo Villar, admitió que las condiciones económicas recientes han obligado a extender el horizonte necesario para estabilizar los precios en la economía colombiana.
Meta de 2027 ya no luce alcanzable en el contexto actual
Villar fue categórico al señalar que la meta de inflación para 2027 ya no es viable bajo las circunstancias presentes, afirmando claramente que "no, desafortunadamente no lo vemos alcanzable en este momento". Este cambio de perspectiva responde principalmente al fuerte aumento de las expectativas inflacionarias, un fenómeno que, según el gerente, lejos de ser transitorio, podría prolongarse durante los próximos dos años.
El salto en las expectativas no obedeció a un solo dato adverso, sino a una combinación de factores que modificaron sustancialmente la percepción de los agentes económicos. Villar explicó que "las expectativas de inflación tuvieron un salto hacia arriba importante que no es algo que se manifieste exclusivamente en el resultado de un mes, sino que seguramente se verá a lo largo del 2026 y 2027".
Nuevas proyecciones apuntan a escenario más exigente
Las proyecciones actualizadas del Banco de la República presentan un panorama más desafiante:
- La inflación podría cerrar 2026 alrededor del 6,3%, nivel superior al esperado anteriormente
- Para 2027 continuaría descendiendo, pero sin alcanzar la meta establecida
- El nuevo objetivo sería ubicarse por debajo del 4%, siempre que las expectativas logren alinearse nuevamente
Esta revisión al alza refleja un deterioro importante en la percepción inflacionaria, donde las expectativas de inflación básica pasaron de 4,6% a 6,7%.
Endurecimiento monetario como respuesta a presiones persistentes
El Banco de la República elevó su tasa de interés en 100 puntos básicos en enero, pasando de 9,25% a 10,25%, una medida que según Villar ya se venía discutiendo desde finales de 2025 ante señales crecientes de presión inflacionaria. "En diciembre existía la inquietud sobre la posibilidad de vernos enfrentados a subir la tasa porque las expectativas de inflación venían aumentando", reveló el gerente.
A esta preocupación inicial se sumaron elementos adicionales que terminaron inclinando la balanza hacia un endurecimiento más fuerte de la política monetaria. Villar destacó que un dato de inflación desfavorable y el aumento del salario mínimo generaron un cambio abrupto en las expectativas.
Desequilibrio entre demanda y producción agrava situación
El gerente también explicó que desde mediados de 2024 la economía ha mostrado episodios en los que el gasto crece más rápido que la capacidad productiva, fenómeno que se intensificó durante 2025. "El crecimiento mayor de la demanda con respecto a la producción es algo que venimos observando desde mediados de 2024", señaló Villar, agregando que esta dinámica contribuyó a reforzar otros factores inflacionarios.
Entre estos factores se destaca especialmente el aumento del salario mínimo superior al 23%, que según el gerente del Emisor ha ejercido presión adicional sobre los precios. En su opinión, corregir ese exceso de demanda será clave para evitar que la inflación continúe retroalimentándose a través de distintos canales económicos.
Política monetaria mantendrá postura firme mientras se consolida ajuste
Villar subrayó que la política monetaria cumple un papel fundamental en anclar expectativas y por ello insistió en que mantener una postura monetaria firme será necesario mientras se consolida el ajuste económico. Aunque reconoce que el camino será más lento de lo anticipado, las decisiones recientes buscan evitar que el aumento de expectativas termine consolidándose de manera permanente en la economía colombiana.
El gerente del Banco de la República concluyó señalando que la institución continuará monitoreando de cerca la evolución de los indicadores económicos y ajustando su política según sea necesario para garantizar la estabilidad de precios a mediano plazo, aunque con horizontes temporales más extensos de los originalmente proyectados.