La contienda presidencial avanza contra el tiempo, y tanto Abelardo de la Espriella como Iván Cepeda ultiman los detalles de sus campañas para llegar a la Presidencia. Sin embargo, dentro y alrededor de estos equipos aparecen nombres que han impulsado acciones contrarias a los avances en género y diversidad, e incluso algunos con denuncias por violencias de género. Estos son los baches de cada campaña.
Abelardo de la Espriella: oposición a derechos y denuncias de violencia
En la campaña del candidato de Defensores de la Patria, varias figuras son conocidas por oponerse al aborto, a los derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+. Algunos han pasado de las palabras a acciones legislativas para frenar estos avances.
La senadora electa por Salvación Nacional, Sara Castellanos, lidera la campaña a nivel nacional. Es hija de los fundadores de la iglesia Misión Carismática Internacional y está ligada a uno de los intentos más visibles por tumbar el aborto en Colombia. Días después de la sentencia que despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24, Castellanos radicó el “Referendo por la Vida”, que buscaba modificar el artículo 11 de la Constitución para hacer inviolable la vida desde la concepción, revirtiendo la decisión de la Corte Constitucional. La propuesta se hundió por falta de firmas.
Otra cara visible de ese referendo fue Carol Borda, representante electa a la Cámara por Bogotá y gestora de la campaña de De la Espriella en la capital. Borda participó como voluntaria y aseguró a El Espectador que fue asesora del proyecto “Ruta por la Vida”, presentado en el Concejo de Bogotá en 2024. Esta iniciativa, según organizaciones de mujeres, interponía barreras para acceder al aborto. Fue aprobada en plenaria en febrero de 2025, pero objetada por la Alcaldía de Bogotá por inconstitucionalidad y luego archivada.
En la campaña también está John Milton Rodríguez, quien en 2022 impulsó el “Referendo Provida” junto a la bancada provida y líderes religiosos. Buscaba modificar la Constitución para “proteger los derechos del ‘no nacido’”, y Rodríguez llegó a afirmar que pretendía prohibir totalmente el aborto, incluso eliminando las tres causales. Su iglesia ha sido señalada por presuntamente realizar mal llamadas “terapias de conversión”, prácticas sin sustento científico que buscan cambiar la orientación sexual o identidad de género, catalogadas por la ONU como tortura. Una de cada cinco personas LGBTIQ+ en Colombia ha sido sometida a estas prácticas, y quienes han pasado por la iglesia de Rodríguez describen un “exorcismo para liberarse de la homosexualidad”.
El director programático de la campaña, Carlos Alonso Lucio, exmilitante del M-19 y luego político cristiano, es conocido por oponerse a los derechos LGBTIQ+. En 2015, tras el reconocimiento de la adopción igualitaria, impulsó un referendo junto a la senadora Viviane Morales para revertir la decisión, buscando que solo parejas heterosexuales pudieran adoptar. La propuesta fracasó en mayo de 2017.
En temas de violencias basadas en género, la campaña incluye a Alejandro Bermeo, senador electo por Salvación Nacional y líder del equipo digital de De la Espriella. Bermeo fue denunciado ante la Fiscalía por acceso carnal violento contra una mujer con quien tuvo una relación sentimental. El proceso está en fase de indagación; Bermeo se declara inocente y lo atribuye a un intento de extorsión. Otro nombre es el del general Eduardo Zapateiro, quien se retiró de la campaña tras una imputación de cargos por acoso sexual cuando era comandante del Ejército.
El propio candidato ha protagonizado comportamientos machistas. De la Espriella tuvo que retractarse por comentarios sexuales contra la periodista Laura Rodríguez, y en una entrevista con María Lucía Fernández, en lugar de responder una pregunta sobre ética, adoptó una actitud confrontativa, desacreditando a la periodista.
Iván Cepeda: silencios y nombres cuestionados
En la campaña del candidato oficialista, Iván Cepeda, el panorama es diferente, pero persisten vacíos sobre el cumplimiento de su promesa de no tener personas machistas o violentas en su gobierno. Aunque no hay nombres formalmente vinculados, varias figuras orbitan la campaña con antecedentes de denuncias de violencia de género.
El caricaturista Julio César González, “Matador”, excandidato al Senado por el Pacto Histórico, no hace parte formal del equipo, pero ha hecho campaña independiente y estuvo presente en el discurso de la primera vuelta. En 2013 maltrató a su esposa, y en 2023 salió de El Tiempo por violencia intrafamiliar. Además, el Consejo Nacional Electoral le abrió una investigación por presunta violencia política contra Paloma Valencia, tras publicar caricaturas burlándose de su apariencia.
También orbita la campaña el gerente de RTVC, Hollman Morris, quien, pese a decir que no está involucrado, es investigado por la Procuraduría por presunto uso indebido de medios públicos para promover a Cepeda. Cuatro mujeres lo han señalado por violencia de género: Patricia Casas (violencia intrafamiliar y económica), Carolina Valencia (acoso laboral y maltrato psicológico), María Antonia García (acoso sexual) y Natalia (acoso sexual y laboral). A pesar de las denuncias, Gustavo Petro lo ha mantenido en el cargo.
Cepeda ha dicho que no dará cabida a funcionarios homofóbicos o misóginos, pero no ha cuestionado públicamente los antecedentes de figuras cercanas a su proyecto, como el ministro del Interior, Armando Benedetti, relacionado con presunta violencia política contra Laura Sarabia y Lina María Garrido, y con roces con la defensora del pueblo, Iris Marín. Tampoco ha cuestionado al presidente Gustavo Petro, quien en campaña se puso el pañuelo verde y asumió compromisos feministas que, para muchas organizaciones, no fueron prioridad. Petro ha acumulado frases machistas, como llamar “muñecas de la mafia” a las periodistas, de lo que tuvo que retractarse por orden de la Corte Constitucional.
Ambos candidatos tienen banderas rojas. De la Espriella lidera una campaña con una posición definida contra derechos sexuales y reproductivos y LGBTIQ+, aunque ha matizado su postura. Cepeda, crítico de estas violencias, deja la pregunta de qué cabida tendrán figuras cuestionadas en un eventual gobierno y si romperá su silencio.



