El candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella desafió una orden judicial que le prohíbe el uso de símbolos patrios y expresiones alusivas a instituciones militares y policiales durante un acto de campaña en Cartagena. Frente a miles de seguidores reunidos en la plaza de la Aduana, el abogado penalista ignoró la restricción impuesta por un juez, generando polémica a pocos días de la segunda vuelta electoral.
Triunfo contundente en primera vuelta
De la Espriella fue el ganador de la primera vuelta presidencial con 10,3 millones de votos, superando por más de 673.000 sufragios al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, con quien se enfrentará el próximo 21 de junio. Este resultado representa un hito para un candidato que se medía por primera vez en las urnas.
Estrategia digital clave
Dos fuentes al interior de la campaña del abogado penalista señalan que parte de ese triunfo electoral tiene varias explicaciones. Entre ellas, una clave: el éxito y alcance de su estrategia en redes sociales. El autodenominado candidato de la derecha ha logrado movilizar a una base de seguidores a través de plataformas digitales, amplificando su mensaje y sorteando restricciones mediáticas tradicionales.
Desafío judicial y reacciones
La orden judicial que prohíbe a De la Espriella usar símbolos patrios y referencias a la Fuerza Pública fue emitida tras una demanda por presunto uso indebido de insignias nacionales. Sin embargo, el candidato hizo caso omiso durante el mitin en Cartagena, ondeando la bandera de Colombia y mencionando a la Policía y el Ejército. La decisión podría acarrearle sanciones legales, pero su equipo jurídico ya prepara una apelación.
Perspectivas para la segunda vuelta
Con este panorama, la segunda vuelta del 21 de junio se perfila como un duelo reñido entre De la Espriella y Cepeda. Mientras el primero apuesta por una campaña agresiva en redes y actos masivos, el candidato del Pacto Histórico busca consolidar el voto de centroizquierda y moderados. La controversia por el uso de símbolos patrios podría movilizar aún más a sus bases o generar rechazo entre votantes indecisos.



