Moscú, 11 jun (EFE).- El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) frustró un atentado contra un empleado del Ministerio de Defensa y detuvo a su autor, reclutado por la inteligencia ucraniana, comunicaron las fuerzas del orden este jueves tras una explosión de coche bomba esta semana.
Detalles de la operación
El Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa informó que se logró frustrar un atentado terrorista planeado por los servicios especiales ucranianos contra un militar de una unidad del Ministerio de Defensa ruso, según citó TASS. El sospechoso es un ciudadano extranjero nacido en 1990 a quien los servicios secretos ucranianos le encomendaron el asesinato del militar ruso con un arma de fuego.
Para llevar a cabo el crimen, el hombre entró en Rusia en febrero de este año y, siguiendo las instrucciones de su supervisor, se hizo con una pistola semiautomática equipada con un silenciador y 16 cartuchos de munición, añade la investigación.
Confesión del detenido
El detenido admitió su culpabilidad durante el interrogatorio y aseguró haber sido reclutado por la inteligencia ucraniana en un país de la Unión Europea, a donde huyó para escapar de un proceso penal en su país de origen, sostiene el FSB.
Antecedentes de atentados en Moscú
Este lunes se produjeron dos atentados con coche bomba en Moscú. En uno de ellos murió el jefe del departamento de misiles y artillería del Ministerio de Defensa ruso, Damir Davídov, según algunos canales de Telegram. Un coche explotó durante la madrugada en el barrio de Balashija, en las afueras de la capital rusa, donde ya ocurrió un atentado el año pasado que acabó con la vida del general Yaroslav Moskalik, subdirector de la dirección principal de operaciones del Estado Mayor ruso.
Sin embargo, a pesar de que las autoridades confirmaron la muerte de una persona este lunes y a diferencia de otras ocasiones, en este caso no se reveló la identidad de la víctima. El mismo día, otro vehículo explotó en otro barrio al suroeste de Moscú sin registrarse víctimas mortales ni heridos. Según las fuerzas de seguridad rusas, el coche era propiedad de un empleado de una empresa de investigación rusa, objetivo del atentado.
En consecuencia, dos adolescentes fueron detenidos en relación con la segunda explosión, sospechosos de preparar el crimen bajo instrucciones de la inteligencia ucraniana.



