El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, negó el viernes tener conocimiento de un presunto plan para frustrar investigaciones sobre casos de corrupción que acosan a su Partido Socialista, y manifestó sentirse decepcionado e indignado por ello.
Investigación en la Audiencia Nacional
La semana pasada, un juez de la Audiencia Nacional ordenó la entrega de diversos documentos y archivos electrónicos de la sede del partido en una investigación centrada en Santos Cerdán, exaliado de Sánchez y exsecretario de Organización del PSOE, junto con otros responsables del partido, abogados, un empresario y un policía.
Supuesta obstrucción a la justicia
Se sospecha que intentaron influir en decisiones administrativas y socavar cualquier procedimiento judicial o actuación policial que afectara a los intereses del Partido Socialista o del Gobierno. Cerdán niega haber cometido irregularidad alguna.
"Ni nunca avalé, ni nunca tuve información, ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado", dijo Sánchez a periodistas a su llegada a una cumbre de la Unión Europea en Montenegro. Añadió que su Gobierno estaba "limpio" y que el equipo jurídico del partido estaba analizando todos los documentos judiciales relacionados con el caso.
"Mi partido es un partido íntegro y, desde luego, la corruptela es de unos pocos", afirmó Sánchez.
Presión política y antecedentes
El jefe del Ejecutivo, que llegó al poder hace ocho años al desalojar a un Gobierno de centroderecha acosado por la corrupción con la promesa de limpiar la política, está bajo presión incluso de sus aliados por la sucesión de casos de corrupción que avanzan en los tribunales españoles. Sánchez no ha sido mencionado personalmente en ninguno de los casos y ha dicho que forman parte de una campaña para sacarlo del poder.



