El entrenador del Zodiac Atlètic Barceloneta, Fran Fernández (Madrid, 1986), reivindica en una entrevista con EFE las opciones "reales" del conjunto marinero de conquistar la Liga de Campeones doce años después, y asegura que si no creyeran en ello no se subirían al avión rumbo a la Final a Cuatro.
"No me da ningún vértigo decir que tenemos opciones reales de ganar la 'Champions'. Somos conscientes de que esta competición se decide en dos partidos, con cuatro auténticos equipazos, y que el día de las semifinales hay que estar a un nivel muy alto. Pero si no creyéramos, directamente no nos subimos al avión", sentencia el preparador madrileño.
La confianza no nace de la casualidad. La salida de Elvis Fatovic tras cuatro campañas al frente del equipo, la marcha de figuras como Álvaro Granados y Martin Famera, y la retirada de una leyenda como Felipe Perrone obligaban al cuadro marinero a reinventarse.
En ese contexto, Fernández asumió el reto convencido de que la combinación entre juventud y experiencia podía sostener la competitividad del proyecto.
"El año ha sido redondo. Yo creía en el equipo que teníamos y en lo que habíamos configurado. Siempre he pensado que los chicos jóvenes con potencial tienen que crecer acompañados de jugadores con experiencia, y era una fórmula muy buena", explica.
En su primera temporada como máximo responsable del banquillo, el exwaterpolista considera que uno de los mayores logros ha sido construir una identidad colectiva sólida, capaz de situar al grupo por encima de las individualidades.
Esa cohesión se ha convertido en una de las grandes fortalezas del equipo. Incluso el propio preparador español admite haberse sorprendido por la respuesta competitiva de sus jugadores cuando la clasificación para la novena Final a Cuatro desde la temporada 2012-2013 ya estaba asegurada.
"En algunos momentos me he sorprendido incluso yo mismo, no porque no crea, sino por las circunstancias que se han dado, especialmente en los dos últimos partidos fuera de casa. He visto un hambre y un fuego en los ojos de mis jugadores que me llena de orgullo y me transmite muchísima confianza", señala.
En el plano personal, el técnico madrileño define esta primera experiencia al frente del banquillo como un aprendizaje permanente. Consciente de las dudas que acompañaron su nombramiento, nunca permitió que el ruido exterior condicionara su trabajo.
"Lo que se pueda hablar fuera de aquí, está fuera de mi control. Lo que está en mis manos es trabajar. Tengo la suerte de haber tenido la oportunidad de dirigir un equipo como este, con los jugadores que tengo, en un club que me da su confianza y, sobre todo, de que las cosas estén saliendo bien", sostiene.
Con los tres títulos nacionales (la Supercopa de España, la Copa del Rey y la Liga) ya en las vitrinas, Fernández admite que la Liga de Campeones puede acabar condicionando la valoración global de la temporada, aunque considera que eso sería, en cierta medida, injusto.
El entrenador del conjunto marinero sostiene que su equipo afronta la fase final en un momento de "confianza y energía" superior al de la pasada campaña, esta vez "sin la presión" que suponía partir con la etiqueta de favorito.
Sin Vigvári, pero sin excusas ante el campeón
Ni siquiera la sensible baja de su principal referencia ofensiva, el húngaro Vince Vigvári, máximo artillero del equipo con 136 dianas, le sirve como argumento para buscar excusas.
"Diez minutos he dedicado a maldecir su lesión. Después, a confiar en los que están. Es una pena porque estaba muy bien. Para el equipo es un golpe duro perder a un jugador con tanta influencia, tanto en el juego como en el vestuario, pero tenemos otros bueyes para arar y con ellos iremos hasta el final", sentencia.
El primer obstáculo será el Ferencvaros, vigente campeón de Europa. Un rival de máxima exigencia al que Fernández cree posible superar siempre que el equipo mantenga la concentración en cada detalle.
"Los errores se van a cometer porque la presión existe y el rival te obliga a cometerlos. Lo importante es que sean pequeños y acertar cuando tienes que acertar. Hay que competir, llegar al final del partido con opciones, y sobre todo saber jugar los últimos momentos: con la presión, con el arbitraje y con el rival", argumenta.
El recuerdo de 2014 como inspiración para creer
El madrileño sabe bien de qué habla. En 2014 fue uno de los protagonistas dentro del agua de la única Liga de Campeones conquistada por el Atlètic Barceloneta. De aquella gesta recuerda, sobre todo, una convicción inquebrantable.
"Aquel equipo creía de verdad. Todos estábamos dispuestos a vaciarnos sin miedo a nada", rememora. Doce años después, ya desde el banquillo, espera que esa misma mentalidad vuelva a marcar el camino hacia la gloria.
"Tenemos que jugar con muchísima intensidad, ser valientes y tener la alegría y la confianza con la que lo hemos hecho en ataque durante todo el año. Va de nosotros, de potenciar nuestras fortalezas e intentar hacer que el rival juegue un partido incómodo", resume.



