Viena, 11 jun (EFE).- Uno de cada tres habitantes de la Unión Europea (UE) mayores de 15 años ha encontrado en redes sociales contenido que consideró perjudicial. El racismo, el sexismo y la homofobia son los principales temas de los mensajes de odio, un problema difícil de controlar debido a la resistencia de las plataformas.
El odio en redes, un desafío para la UE
El problema del odio y las amenazas en redes es uno de los principales desafíos señalados por la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea en su informe anual publicado este jueves. La FRA indica que las leyes para regular y proteger el espacio digital se enfrentaron en 2025 a la resistencia de las empresas y también del Gobierno de Estados Unidos.
Datos del sondeo
El informe incluye datos de una encuesta realizada en noviembre en los 27 países comunitarios. En los doce meses anteriores, el 35 % de la población se topó con contenido dañino. El 18 % de los encuestados mencionó material racista, el 16 % sexista y el 14 % homófobo. Le siguen teorías de la conspiración (11 %), contenido tránsfobo (10 %), antisemita (9 %), terrorista (6 %) y de abuso sexual infantil (3 %). Otro 11 % reportó otro tipo de contenido dañino.
Por países, el porcentaje de ciudadanos que vio contenido dañino varía desde el 72 % en Suecia hasta el 13 % en Portugal. España se sitúa por encima de la media comunitaria con un 38 %.
Plataformas más señaladas
Facebook es la plataforma donde más encuestados (42 %) afirmaron haber visto contenido dañino, seguida de Instagram (28 %), TikTok (24 %), YouTube (22 %) y X (12 %).
Subjetividad y bloqueos
La FRA reconoce que lo que los encuestados consideran 'dañino' o potencialmente ilegal es subjetivo y varía según cada persona. El 9 % de los encuestados declaró que contenido subido por ellos fue bloqueado o retirado, pese a que lo consideraban legal.
Problemas con la Ley de Servicios Digitales
En su informe, la FRA se refiere a las dificultades para aplicar la Ley de Servicios Digitales (DSA), aprobada en 2022 pero plenamente activa desde febrero de 2024. Esta ley no determina qué es ilegal ni pide a las plataformas que actúen como policías, pero sí exige evaluar riesgos, tomar medidas, transparencia y rendición de cuentas.
La FRA denuncia que los esfuerzos de la UE para proteger la democracia y los derechos en el mundo digital han chocado con la interferencia política externa y la falta de cooperación de las grandes corporaciones. En cuanto a la injerencia externa, el informe menciona las prohibiciones de entrada a Estados Unidos a varios políticos y activistas europeos por su defensa de la DSA, entre ellos el excomisario Thierry Breton.
Además, la FRA recuerda que numerosos activistas y periodistas fueron espiados en WhatsApp (Meta) mediante un programa de una empresa israelí. La agencia lamenta que los beneficios potenciales para el debate público y la libertad de expresión se vean ensombrecidos por la propagación del odio en línea y la falta de información sobre las prácticas de las plataformas digitales, a las que acusa de haber creado un sistema opaco.
La FRA recuerda que en octubre pasado la Comisión Europea consideró que Meta (propietaria de Facebook e Instagram) y TikTok incumplían sus obligaciones de transparencia bajo la DSA, y que en diciembre multó con 120 millones de euros a X por el mismo motivo.
Debido a la falta de apertura de las plataformas digitales, no es posible comprender adecuadamente cómo interfieren en los derechos fundamentales y la democracia, señala la FRA. La agencia denuncia lagunas en el conocimiento de cómo las plataformas en línea manipulan e interfieren con sus usuarios.



