Inflación en Brasil sube a 4,72% anual pese a caída de combustibles
Inflación en Brasil sube a 4,72% anual pese a caída de combustibles

La inflación interanual de Brasil se aceleró en mayo, alcanzando un 4,72%, a pesar de la caída de los precios de los combustibles gracias a las medidas del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para mitigar los efectos de la guerra en Oriente Medio. El dato confirma que el costo de vida sigue siendo uno de los principales desafíos económicos para la mayor economía de América Latina.

Variación mensual y anual

El Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) acumuló una variación de 4,72% en doce meses, según informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). En términos mensuales, la inflación fue de 0,58%, por debajo del 0,67% de abril, aunque representó la mayor tasa para un mes de mayo desde 2021. El resultado refleja una combinación de presiones opuestas: por un lado, los precios del transporte cayeron por la reducción del etanol, el diésel y la gasolina; por otro, los alimentos volvieron a impulsar el índice general al alza.

Impacto de la crisis energética global

Los mercados energéticos globales continúan afectados por el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo, debido al conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Esto elevó los riesgos sobre el suministro energético internacional y llevó al gobierno brasileño a aplicar subsidios y exenciones fiscales para contener el traslado de costos a los consumidores, cubriendo el diésel, el gas de cocina y el combustible de aviación. La estrategia logró contener parcialmente los precios de los combustibles, pero no fue suficiente para impedir el aumento de la inflación interanual.

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Alimentos presionan el costo de vida

El principal factor detrás del aumento de mayo fue el rubro de alimentos, que subió 1,33% en el mes. Este comportamiento compensó la caída del transporte, que retrocedió 0,46% gracias a la disminución de varios combustibles. Entre los precios que bajaron se encuentran el etanol (-6,20%), el diésel (-2,34%) y la gasolina (-1,46%). Según el analista Mauro Rochlin, de la Fundación Getulio Vargas, la caída de combustibles se debió a los subsidios, mientras que el aumento de alimentos respondió a cuestiones estacionales en la agricultura.

La presión alimentaria es especialmente sensible en Brasil porque afecta directamente el presupuesto de los hogares y tiene efectos inmediatos sobre la percepción del costo de vida. Aunque los combustibles hayan bajado, el encarecimiento de los alimentos mantiene la inflación en el centro del debate económico.

Perspectivas y alertas

El dato confirma una tendencia de aumento sostenido desde el inicio de la guerra. Según el último boletín Focus del Banco Central, la inflación a doce meses en Brasil superaría el 5% en 2026, lo que mantiene encendidas las alertas sobre la trayectoria de los precios. La estructura logística brasileña añade vulnerabilidad: la red de transporte de carga depende principalmente de camiones, por lo que los combustibles tienen un efecto amplio sobre la distribución, el abastecimiento y los precios finales. Cualquier presión sostenida sobre el diésel puede trasladarse a alimentos y otros bienes esenciales.

Inflación entra en la agenda política

El aumento del costo de vida es una de las principales preocupaciones de los brasileños, y la inflación será un tema central en la campaña de octubre, en la que Lula buscará la reelección. El presidente llega con una economía presionada por factores externos (guerra en Oriente Medio) e internos (comportamiento de los alimentos). Aunque el gobierno ha intentado amortiguar el impacto energético, el avance del IPCA muestra que el alivio en combustibles no elimina las presiones inflacionarias. La inflación también condiciona las decisiones del Banco Central y las expectativas de los mercados, limitando el margen de maniobra del gobierno en plena campaña.

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El tema adquiere una dimensión electoral: los sondeos recientes muestran una ventaja de varios puntos de Lula en una eventual segunda vuelta frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, preso por golpismo. La evolución de los precios puede influir en el ánimo de los votantes y en el tono del debate público. El gobierno apuesta a que las medidas sobre combustibles ayuden a contener una parte visible del costo de vida, pero el encarecimiento de los alimentos plantea un desafío más difícil de controlar, al depender de factores estacionales, climáticos y productivos.