Un felino recibe título honorífico en la Universidad Pontificia Bolivariana
La Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín celebró una ceremonia de graduación extraordinaria para uno de los miembros más queridos de su comunidad académica: Pontificio, conocido cariñosamente como "Ponti", un gato que durante años hizo del Eco Campus UPB su hogar permanente.
Reconocimiento académico simbólico
La institución educativa emitió un comunicado oficial anunciando la graduación del felino con "honores en amor incondicional" de la denominada "facultad de las ciencias de la siesta y el ronroneo". Este título simbólico fue creado específicamente para reconocer la prolongada permanencia del animal en las instalaciones universitarias y el vínculo afectivo que construyó con estudiantes, profesores y personal administrativo.
"Durante muchos meses se ganó el cariño de todo el campus y lo comenzaron a ver como un estudiante más", explicó la universidad en su declaración oficial, destacando cómo Pontificio se convirtió en una presencia constante en bibliotecas, jardines y áreas comunes durante jornadas de estudio y trabajo.
Carné institucional y despedida formal
Como parte del reconocimiento, la UPB elaboró un carné de estudiante oficial para Pontificio, completo con identificación institucional. Este gesto formal marcó la despedida del animal, quien recientemente fue adoptado por una familia y trasladado a un entorno doméstico más seguro.
"Con mucha emoción le hicimos su propio carné. Es nuestra forma de decirle que, aunque ahora descanse feliz en un hogar, su lugar en el Eco Campus UPB está asegurado para siempre", expresó la institución en un mensaje cargado de afecto.
Años de convivencia universitaria
Pontificio permaneció durante varios años en el campus universitario, donde se convirtió en una figura familiar para la comunidad educativa. La universidad describió cómo el felino encontraba refugio en distintos rincones del Eco Campus, recibiendo caricias de estudiantes y disfrutando de siestas bajo el sol colombiano.
"Durante años, el Eco Campus UPB no fue solo su territorio, fue su hogar feliz; el lugar donde cada estudiante tenía una caricia para él y donde cada rincón guardaba una de sus siestas bajo el sol", recordó la institución con nostalgia.
Adopción y bienestar animal
La decisión de buscar una familia adoptante para Pontificio respondió a consideraciones sobre su bienestar y edad avanzada. Aunque la comunidad universitaria mantenía un fuerte vínculo emocional con el animal, se determinó que un entorno doméstico ofrecería mayor seguridad y comodidad para sus años dorados.
El traslado a un hogar definitivo fue coordinado cuidadosamente, asegurando que Pontificio mantuviera el contacto simbólico con la institución que lo acogió durante tanto tiempo.
Legado permanente en la comunidad educativa
El acto de graduación simbólica contó con el respaldo unánime de profesores y estudiantes, quienes celebraron este reconocimiento como un testimonio del espíritu comunitario que caracteriza a la UPB. La entrega del grado con honores y del carné oficial establece un vínculo permanente entre Pontificio y la universidad, trascendiendo su partida física del campus.
Este gesto institucional refleja cómo las comunidades académicas pueden desarrollar relaciones significativas más allá de lo convencional, integrando incluso a los residentes no humanos que comparten sus espacios de aprendizaje y convivencia.