La resistencia científica de Ucrania llega hasta la Antártida
Esta semana se conmemoran cuatro años de la ofensiva masiva de la Federación Rusa contra Ucrania, un conflicto que representa la guerra más grande y mortífera en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Alrededor de ocho millones de ucranianos se han visto desplazados internamente, mientras más de seis millones han huido del país. Las fuerzas armadas rusas aún ocupan casi una quinta parte del territorio ucraniano y continúan sus ataques deliberados contra objetivos civiles, incluyendo hospitales, escuelas y la red eléctrica.
Un avistamiento inesperado en el confín del mundo
En medio de esta tragedia humanitaria, científicos de la expedición polar ucraniana registraron recientemente el avistamiento de un pingüino rey (Aptenodytes patagonicus) cerca de la estación Vernadsky en la Antártida. La presencia de un pingüino en la Antártida no es sorprendente en sí misma, ya que existen cinco especies que habitan alrededor del continente antártico, siendo los pingüinos rey los segundos más grandes. Sin embargo, esta especie particular prefiere las costas libres de hielo de las islas en latitudes más bajas.
La colonia de pingüinos rey más cercana a la estación ucraniana se encuentra a aproximadamente dos mil kilómetros de distancia, una distancia comparable a la que separa Leticia del Cabo de la Vela en Colombia. El avistamiento ocurrió de manera fortuita cuando las condiciones del hielo impidieron el desembarco en el lugar previsto, según reportó Zoya Shvydka, bióloga de la 30ª expedición del Centro Científico Antártico Nacional de Ucrania.
Historia de la presencia ucraniana en la Antártida
Tras el colapso de la Unión Soviética, Rusia se declaró sucesora de todas las estaciones antárticas soviéticas y se negó a transferir alguna a Ucrania, país que había declarado su independencia el 24 de agosto de 1991. Científicos y especialistas ucranianos enviaron numerosas cartas de iniciativa, y diversas organizaciones hicieron llamamientos para reanudar las actividades del país en la Antártida.
Finalmente, Ucrania atendió a la propuesta del Reino Unido de transferir la Estación Faraday, situada en la isla de Galindez frente a la Península Antártica. El 6 de febrero de 1996 se izó por primera vez la bandera azul y amarilla sobre la estación, que fue entregada por el costo simbólico de una libra esterlina y rebautizada en honor a Vladímir Vernadski, químico y geólogo ucraniano descendiente de cosacos de Zaporiyia, quien también aparece en el billete de mayor denominación del país.
Significado científico y simbólico del avistamiento
Los pingüinos rey jóvenes pueden recorrer largas distancias mientras buscan alimento, y las corrientes oceánicas a veces los llevan más al sur de lo habitual. Sin embargo, este avistamiento también puede ser un síntoma de los cambios producidos por el calentamiento de la región antártica, que incluyen el enverdecimiento de las superficies de hielo de la Península Antártica, fenómeno estudiado por la científica colombiana Natalia Jaramillo durante las expediciones de nuestro país.
Con las innumerables historias dramáticas que provienen de Ucrania, este inesperado avistamiento podría parecer una noticia menor, casi una escena surrealista. Sin embargo, dice mucho sobre una nación que se niega a ser definida exclusivamente por la guerra. Un país que comprende que, en palabras de Nelson Mandela, la paz no es solo la ausencia de conflicto, sino la creación de un entorno en el que todos puedan prosperar.
La continuidad de la ciencia ucraniana
Mientras la anhelada paz llega, el pueblo ucraniano continúa creyendo, defendiéndose y esperando la primavera. A pesar de tener el talento de una generación comprometido con la defensa de la nación, Ucrania participa activamente en la comunidad internacional con sus atletas, artistas y científicos, quienes se niegan a que el estudio del mundo natural sea un privilegio exclusivo de los países que usualmente dominan la investigación polar.
Nuestra voluntad, por sí sola, no puede detener esta guerra, pero nuestra falta de curiosidad condena a quienes la sufren al olvido. Es esencial ver, oír y aprender las historias de Ucrania, así como las de otros conflictos alrededor del mundo. Si no lo hacemos, ¿a quién vamos a pedirle que escuche cuando otros pretendan escribir nuestra historia?
La ciencia ucraniana continúa su trabajo incluso en las condiciones más extremas, demostrando que el conocimiento y la investigación no conocen fronteras ni conflictos. El avistamiento del pingüino rey en la estación Vernadsky es un testimonio de esta resiliencia científica que persiste frente a la adversidad.
