El talento científico femenino que Colombia está perdiendo
Cada 11 de febrero, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, surge una pregunta inquietante que resuena en aulas y laboratorios de todo el país: ¿cuántas niñas con extraordinario potencial científico estamos dejando atrás sin siquiera notarlo? Esta interrogante no se refiere a estadísticas abstractas, sino a historias concretas que se desarrollan en colegios, universidades y comunidades de Colombia.
Las cifras que revelan una brecha persistente
Los datos oficiales muestran una realidad preocupante para el desarrollo científico nacional. Aunque las mujeres representan más de la mitad de los graduados universitarios en Colombia, solo una de cada tres logra dedicarse profesionalmente a la investigación científica. En áreas estratégicas para el futuro del país, como la inteligencia artificial, las tecnologías emergentes y la ingeniería espacial, la participación femenina disminuye aún más dramáticamente.
Estas estadísticas no reflejan falta de capacidad intelectual o vocacional entre las mujeres colombianas. Por el contrario, evidencian barreras sistémicas que comienzan a operar desde la infancia, muchas veces de manera sutil e imperceptible, pero con efectos devastadores sobre las trayectorias profesionales de miles de niñas.
La realidad en el Caribe colombiano
En regiones como el Caribe colombiano, numerosas niñas no se alejan de la ciencia por falta de interés o aptitudes, sino porque nunca han visto a mujeres que se parezcan a ellas dirigiendo laboratorios, liderando proyectos de investigación o tomando decisiones científicas de alto impacto. Aprenden, casi sin darse cuenta, que estos espacios académicos y profesionales no fueron diseñados pensando en su participación plena.
Recientemente, una noticia llenó de orgullo a la región: una ingeniera cartagenera ahora trabaja en la NASA, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos. Este logro excepcional plantea una pregunta inevitable: ¿cuántas niñas más en Bolívar y en toda la Costa Caribe poseen la misma curiosidad, disciplina y potencial, pero carecen de las condiciones necesarias para sostener sus sueños científicos a lo largo del tiempo?
El costo del talento perdido
Cada niña que abandona su interés por la ciencia representa mucho más que una oportunidad personal frustrada. La comunidad científica colombiana pierde una perspectiva única, un enfoque innovador y soluciones potenciales a problemas complejos que afectan a nuestra sociedad. La diversidad de pensamiento es esencial para el avance del conocimiento, y la exclusión de las mujeres limita severamente nuestra capacidad colectiva de innovación.
Acciones concretas desde las instituciones
En la Universidad Tecnológica de Bolívar, la conmemoración del Día de la Mujer en la Ciencia va más allá del reconocimiento simbólico. La institución ha implementado un programa integral que incluye:
- Acompañamiento especializado desde la educación secundaria
- Impulso a proyectos de investigación liderados por científicas
- Visibilización sistemática de referentes femeninos en ciencia
- Comprensión de que la equidad de género no es un favor, sino una condición fundamental para el desarrollo regional y nacional
El futuro laboral y la urgencia de actuar
Las proyecciones indican que en las próximas décadas, la mayoría de los empleos de calidad estarán vinculados a áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés). Si Colombia no logra que más niñas y jóvenes mujeres accedan a estos campos de conocimiento, estaremos desperdiciando un talento esencial para nuestra competitividad y desarrollo económico.
Esta preocupación trasciende el ámbito académico y profesional. Como expresó una investigadora y madre: "Quiero que mi hija crezca sabiendo que la ciencia también fue pensada para ella, que los laboratorios, los telescopios y los algoritmos son espacios donde su voz y su inteligencia tienen un lugar legítimo y necesario".
El desafío es claro: transformar la cultura científica colombiana para que deje de ser un campo de obstáculos y se convierta en un territorio de oportunidades igualitarias donde el talento, sin importar el género, pueda florecer y contribuir al futuro del país.