Estudio revela cómo la columna vertebral permite a los gatos caer siempre sobre sus patas
Columna vertebral de gatos clave para caídas seguras, según estudio

El misterio centenario de cómo los gatos caen sobre sus patas comienza a desvelarse

Desde finales del siglo XIX, el comportamiento de los gatos al caer ha fascinado a científicos y observadores. En 1894, el fisiólogo francés Étienne-Jules Marey realizó uno de los primeros estudios sistemáticos, utilizando grabaciones rudimentarias para demostrar que estos felinos pueden girar en el aire y aterrizar sobre sus patas desde ciertas alturas. Sin embargo, una pregunta persistió durante más de un siglo: ¿cómo logran los gatos reorganizar su cuerpo durante la caída sin apoyo externo?

Nuevas pistas desde la investigación japonesa

Un estudio reciente, publicado en la revista The Anatomical Record, aporta respuestas cruciales. Dirigido por el fisiólogo Yasuo Higurashi de la Yamaguchi University, la investigación se centra en la estructura de la columna vertebral felina. El equipo examinó segmentos de columna de gatos utilizando cadáveres donados y realizó pruebas de caída con dos gatos vivos desde una altura cercana a un metro, con cojines gruesos para evitar lesiones. Las caídas fueron grabadas y analizadas cuadro por cuadro, y se diseñó un dispositivo mecánico para medir la flexibilidad de la columna.

Los resultados revelaron que las vértebras torácicas superiores de los gatos son extraordinariamente flexibles, capaces de girar hasta 360 grados, mientras que las lumbares inferiores son más rígidas y pesadas. Esta diferencia permite a los felinos girar primero la parte delantera del cuerpo para orientarse hacia el suelo y luego ajustar el resto del torso. "La columna torácica del gato puede girar como nuestro cuello", explicó Higurashi, destacando cómo esta característica facilita la corrección de posición durante la caída.

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Apoyo al modelo "patas adentro, patas afuera"

El estudio respalda principalmente el modelo conocido como "patas adentro, patas afuera", que propone que los gatos extienden primero las extremidades traseras y realizan un giro secuencial del tronco. No obstante, los investigadores señalan que se requieren más pruebas para descartar otros modelos, como el "meter y girar", que plantea rotaciones simultáneas. El físico Greg Gbur, experto en caídas de gatos, elogió el trabajo como el primero en examinar directamente cómo la estructura de la columna vertebral influye en esta maniobra aérea.

Por su parte, el zoólogo Ruslan Belyaev recordó que muchos físicos han intentado explicar el fenómeno con ecuaciones simples, aunque "el gato real es mucho más complejo que cualquier modelo teórico". Además, el estudio arrojó un dato curioso: los gatos parecen mostrar una preferencia por girar hacia la derecha, con uno de los felinos corrigiendo su postura hacia ese lado en ocho de ocho caídas, y el otro en seis de ocho ocasiones.

Implicaciones futuras y próximos pasos

Aunque el misterio no se resuelve por completo, estos hallazgos permitirán mejorar los modelos mecánicos que describen la caída felina. En el futuro, el equipo de Higurashi planea recopilar más datos para desarrollar simulaciones matemáticas y tridimensionales más precisas, con el objetivo de explicar definitivamente cómo los gatos logran aterrizar siempre sobre sus patas. Esta investigación no solo satisface la curiosidad científica, sino que también podría inspirar avances en robótica y biomecánica.

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