Actitud Resiliente: Un faro de esperanza en la frontera colombo-venezolana
En el municipio fronterizo de Villa del Rosario, Norte de Santander, una iniciativa social está transformando radicalmente las vidas de más de mil niños, niñas y adolescentes que enfrentan dos problemas críticos: la extraedad escolar y graves crisis emocionales. La fundación Actitud Resiliente ha surgido como respuesta a una realidad compleja donde convergen migración, violencia y deserción educativa.
Historias que inspiran cambio
Nasly Camila Méndez, una joven de 18 años, representa el rostro humano de esta transformación. Durante años, su aislamiento familiar la llevó por un camino oscuro: consumo de alcohol y cocaína desde los 13 años, robos y un círculo vicioso del que no veía salida. "Tocó fondo cuando dejé de comer, no me levantaba de la cama y no le encontraba sentido a mi vida", confiesa la joven.
La intervención de Luis Alejandro Gutiérrez, fundador de Actitud Resiliente, marcó un punto de inflexión. Con acompañamiento psicológico constante, Nasly lleva más de cinco meses sin consumir estupefacientes, se graduó del colegio y ahora sueña con estudiar psicología para ayudar a otros jóvenes. Su historia no es aislada; refleja el trabajo sistemático que realiza la organización.
Un contexto desafiante
Villa del Rosario, punto de llegada para familias desplazadas por la crisis venezolana y colombianas afectadas por la violencia, presenta problemáticas múltiples:
- Niños fuera del sistema educativo
- Rezagos académicos severos
- Violencia intrafamiliar
- Consumo de sustancias psicoactivas
- Crisis de salud mental adolescente
"Nos dimos cuenta de que la salud mental y este tipo de acompañamiento no estaban priorizados en los planes de desarrollo municipal", explica Gutiérrez, destacando las dificultades iniciales para conseguir apoyo institucional.
Dos frentes de acción estratégicos
La organización ha desarrollado dos programas principales que abordan las problemáticas desde raíz:
Centro de Nivelación de Saberes
Creado en 2021 para enfrentar la extraedad escolar -desfase de dos o tres años entre la edad del estudiante y la esperada para su grado-, este programa gratuito ofrece refuerzo intensivo en matemáticas, inglés, español y otras materias durante un año completo.
María Alejandra Briceño, directora del centro, señala: "Un niño de 12 años que solo cursó primero no puede entrar a sexto, pero tampoco encaja en educación por ciclos. ¿Qué se hace con él?" La respuesta ha permitido que más de 180 niños y adolescentes regresen al sistema educativo entre Villa del Rosario y Cúcuta.
Colombia presenta cifras alarmantes en este aspecto: según la Ocde, tiene la mayor tasa de repitencia escolar entre países miembros (8,3% en primaria y 10,5% en secundaria), lo que se traduce en que el 19,6% de estudiantes de básica secundaria presentan retrasos de al menos dos años.
Atención en salud mental: Una emergencia silenciosa
El segundo frente surgió como respuesta urgente a diagnósticos alarmantes en instituciones educativas:
- 470 de cada 1.000 estudiantes manifestaron pensamientos suicidas
- 270 aseguraron haberlo intentado alguna vez
- 180 reconocieron consumir sustancias psicoactivas
"Nos dimos cuenta de que había una emergencia silenciosa. Los colegios no daban abasto y muchas familias no podían pagar atención privada", relata Gutiérrez sobre la situación que los llevó a establecer alianzas con la IPS Fundación Niños de Papel.
Desde 2019, los talleres han impactado a más de 26.000 jóvenes, con cerca de 700 remitidos a atención especializada. El equipo enfrenta casos extremos: adolescentes involucrados en peleas con armas blancas, jóvenes utilizados por bandas como el 'Tren de Aragua' para vender droga, y menores que huyen de sus hogares.
Desafíos operativos y expansión
La sostenibilidad del proyecto representa un desafío constante. Aunque han logrado que una IPS destine cerca de 175 millones de pesos para atención durante diez meses, la operación diaria sigue siendo frágil:
- Gastos mensuales de hasta 650.000 pesos en gasolina para traslados médicos
- Profesionales que trabajan como voluntarios o con contratos temporales
- Falta de financiación estable a largo plazo
La sede principal funciona en el polideportivo del sector La Parada, espacio cedido por la Alcaldía que cubre servicios públicos, vigilancia y mantenimiento. Sin embargo, la organización busca reunirse con las autoridades locales para garantizar la continuidad de un programa demandado por numerosos colegios del municipio.
La expansión continúa con una nueva sede en Cúcuta (barrio Atalaya) y dos instituciones intervenidas. Además, Gutiérrez fue seleccionado como "héroe local" por la plataforma internacional GoCampaign, compitiendo por recursos para financiar intervenciones masivas en colegios.
Para 2026, el equipo se propone impactar a 6.000 estudiantes en al menos cinco colegios de Villa del Rosario, manteniendo su filosofía inclusiva: "No miramos nacionalidad. Aquí puede entrar cualquier niño. Lo único que buscamos es evitar que se pierdan", concluye Gutiérrez mientras continúan recorriendo aulas y barrios de esta frontera que clama por esperanza.