Escándalo salarial sacude la Universidad de Sucre
La polémica por los salarios millonarios en la Universidad de Sucre continúa escalando a niveles preocupantes. En medio de protestas estudiantiles masivas y un paro académico que ya lleva varios días, la gobernadora Lucy Inés García, quien además preside el Consejo Superior de la institución, ha reconocido públicamente que existen irregularidades graves que deben ser investigadas de inmediato.
Declaraciones reveladoras en medio de la crisis
Las declaraciones de la mandataria se produjeron durante una entrevista en Mañanas Blu, donde García señaló con claridad: "Es un desbordamiento de la nómina docente por el concepto de los puntos salariales". Esta afirmación ahonda en un problema sistémico que permitió que algunos profesores alcanzaran ingresos mensuales superiores a los 50 millones de pesos, con casos extremos que se acercan a los 90 millones.
El origen del problema: un decreto de 2002
Según explicó detalladamente la gobernadora, el origen del conflicto se encuentra en el Decreto 1279 de 2002, un mecanismo legal que permite a los docentes aumentar su salario mediante publicaciones académicas. Aunque el sistema fue diseñado con buenas intenciones, en la práctica habría generado distorsiones significativas en la estructura salarial de la universidad.
"Sí, es cierto, Néstor. Sí, es cierto", respondió García cuando se le preguntó directamente si este sistema abrió la puerta a incrementos desmedidos. La mandataria reconoció abiertamente que "es un decreto que opera legalmente desde el año 2002", pero que en la actualidad muestra fallas evidentes en su aplicación y control.
Cifras que generan indignación generalizada
Las cifras que han salido a la luz pública han generado una indignación colectiva en la comunidad universitaria y en toda la región. Según denuncias conocidas públicamente, algunos docentes estarían ganando entre 70 y más de 90 millones de pesos mensuales, montos que contrastan dramáticamente con la situación económica de la mayoría de estudiantes y familias sucreñas.
Esta revelación ha desatado una reacción contundente de los estudiantes, quienes no solo exigen explicaciones transparentes, sino también cambios estructurales en el manejo de los recursos públicos destinados a la educación superior.
Medidas anunciadas ante la presión social
Ante la creciente presión pública y la crisis institucional, la gobernadora García aseguró que ya se puso en marcha una auditoría externa independiente para esclarecer completamente lo ocurrido. "Debemos asumir esta situación como un problema de gobierno universitario y no solo de trámites administrativos", afirmó con determinación la mandataria.
También reconoció con franqueza que la universidad "no desarrolló a tiempo una regulación institucional suficientemente fuerte", lo que habría permitido que el sistema salarial se desbordara sin controles efectivos ni supervisión adecuada. Sobre las denuncias más graves, como posibles irregularidades en la autoría de artículos académicos o el uso indebido de trabajos estudiantiles, la gobernadora fue cautelosa pero clara: "Es de eso que estamos hablando".
Impacto en el funcionamiento universitario
Mientras tanto, la crisis continúa impactando severamente el funcionamiento normal de la universidad. El paro académico ya lleva varios días y la tensión en el campus se mantiene en niveles elevados, con estudiantes que exigen no solo explicaciones inmediatas, sino también cambios profundos y estructurales en la administración de los recursos públicos.
Un debate que trasciende las fronteras de Sucre
La discusión generada por este escándalo, sin embargo, va mucho más allá de los límites del departamento de Sucre. El debate ha abierto la puerta a revisar si este modelo salarial problemático se repite en otras universidades públicas del país, donde el incentivo por publicaciones académicas podría estar generando efectos similares de distorsión salarial.
La situación ha puesto en evidencia la necesidad urgente de una revisión nacional de los sistemas de remuneración en la educación superior pública, garantizando tanto la transparencia en el uso de recursos como la equidad en la distribución salarial dentro de las instituciones educativas del país.



