En los últimos cinco años, 760 colegios privados han cerrado sus puertas en Colombia, una situación que exige un análisis detenido. Las causas son múltiples: la disminución de la tasa de natalidad, la deserción escolar, las dificultades económicas de las familias y los problemas de salud mental entre los estudiantes.
Factores que impulsan el cierre de colegios
La tasa de natalidad ha disminuido, lo que reduce el número de potenciales matriculados. Sin embargo, no es el único factor. La deserción escolar afecta al 3,93% de los alumnos en colegios oficiales y al 2,89% en privados, con un promedio nacional del 3,9%. Además, las dificultades económicas son evidentes: el 55% de los trabajadores están en la informalidad y el desempleo alcanza el 8,8%. A esto se suma que uno de cada siete adolescentes sufre un trastorno mental diagnosticable.
Infraestructura subutilizada
El 20% de los colegios privados opera con el 50% de su capacidad, y el 98% reporta algún grado de disminución en su ocupación. Esto representa una inversión subutilizada, llevando a los colegios a buscar alternativas como el arrendamiento de instalaciones.
El papel del Estado
Si bien la baja natalidad es un factor inevitable, los demás pueden ser abordados. Las autoridades deben trabajar para garantizar que la población en edad escolar complete sus ciclos educativos. Es urgente atender los problemas de salud mental, causados por entornos familiares inapropiados, bullying, falta de nutrición, drogas, abuso de tecnología y redes sociales, y falta de acceso a herramientas de aprendizaje. Se requiere una presencia estatal más activa para proteger a los estudiantes y asegurar su bienestar.



