Cartagena se consolida como un destino clave para el turismo de cruceros en América Latina. La naviera Royal Caribbean ha decidido extender su operación en el Caribe con itinerarios diseñados para viajeros de la región, en un contexto de crecimiento sostenido de la industria a nivel mundial.
Actualmente, la compañía opera rutas desde Cartagena y Colón (Panamá) hacia las islas ABC —Aruba, Bonaire y Curazao—. Esta oferta continuará con la llegada del Grandeur of the Seas en mayo de 2026, tras la temporada del Serenade of the Seas, que se extiende hasta abril.
“Muy, muy contentos de poder seguir y extender esta temporada… seguirá siendo la misma ruta que estamos haciendo actualmente, zarpando desde Cartagena o Panamá Colón y visitando las Islas ABC”, explicó Itzel Valdés, vicepresidenta asociada de la compañía para Latinoamérica y el Caribe.
Adaptación al público latino
La estrategia va más allá de la conectividad. Los barcos han sido adaptados al público latino, con gastronomía, entretenimiento y ambiente a bordo alineados con sus preferencias. “Ha sido realmente muy satisfactorio y la gente está muy contenta”, añadió Valdés.
Uno de los factores que impulsa la demanda es la facilidad de acceso: estos itinerarios no requieren visa estadounidense, lo que amplía el espectro de viajeros potenciales en países como Colombia.
Crecimiento del sector en la región
El crecimiento del sector no es menor. En Sudamérica, 1,7 millones de personas realizaron un crucero en 2024, un aumento cercano al 8 % frente al año anterior, de acuerdo con datos de la industria. En Colombia, entre enero y noviembre de 2025 llegaron cerca de 256.500 cruceristas internacionales, lo que confirma una tendencia al alza.
A nivel global, el panorama es aún más amplio. Según el más reciente informe Cruising for Impact del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el turismo de cruceros aportó USD 98.500 millones al PIB mundial en 2024 y generó 1,8 millones de empleos. El reporte también señala que más del 60 % de los pasajeros regresan a destinos que conocieron por primera vez a través de un crucero, lo que sugiere su papel como puerta de entrada al turismo internacional.
Expansión de la flota y nuevos proyectos
En este escenario, la expansión de la oferta resulta estratégica. La compañía prevé el lanzamiento del Legend of the Seas en 2026, con una temporada inicial en Europa antes de trasladarse a Estados Unidos, así como el desarrollo de una nueva línea de barcos bajo la denominada Discovery Class, prevista para 2029.
Como parte de esa estrategia, la compañía también anunció el Hero of the Seas, un nuevo barco de su clase Icon que debutará en 2027 desde Miami. La embarcación, enfocada en viajes familiares, ofrecerá más de 28 opciones gastronómicas, múltiples espacios de entretenimiento y una de las mayores ofertas de piscinas en altamar, reflejando la evolución de los cruceros hacia experiencias cada vez más integrales.
“Royal Caribbean siempre va a escuchar la voz del cliente… para ir diseñando realmente el producto”, señaló Valdés, al referirse a la constante renovación de la flota y las experiencias a bordo.
Fortalecimiento de destinos en tierra
La apuesta también incluye el fortalecimiento de destinos en tierra, con proyectos como su colección de Beach Clubs en Bahamas, Santorini y Cozumel, así como experiencias exclusivas en el Caribe.
Más allá de la infraestructura y las cifras, el atractivo del turismo de cruceros sigue estando en su propuesta integral. “La alternativa de ir viajando, navegando en el mar y poder conocer diferentes lugares… es mágico”, afirmó Valdés.
Con una oferta cada vez más diversificada y una demanda en expansión, el Caribe —y en particular Cartagena— se perfila como un eje central para el crecimiento del turismo de cruceros en la región.



