Esta semana se conoció que el Proyecto de Ley 423 de 2025 Cámara / 057 de 2024 Senado, conocido como ley de sillas seguras o ley ‘Guillermo Viecco’, superó el tercer debate y fue radicado para su discusión definitiva en la Plenaria de la Cámara de Representantes. De aprobarse, se obligará el uso de sillas infantiles en vehículos particulares, una medida que busca reducir las muertes de menores en accidentes de tránsito. El año pasado, 514 niños fallecieron y otros 2.200 resultaron heridos de gravedad en siniestros viales.
Una deuda pendiente con la seguridad infantil
La iniciativa era una necesidad urgente, pues los vehículos de última generación ya incluyen dispositivos especiales y cinturones de seguridad de alta tecnología que permiten acomodar todo tipo de sillas. Estos sistemas de retención han evolucionado durante casi 100 años y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud, son capaces de reducir en un 60% las muertes infantiles y hasta en un 80% el riesgo de lesiones graves. El sistema Isofix es el estándar actual.
Evolución de las sillas infantiles
En los años 80, con las pruebas de choque, surgieron normas para avalar el uso de sillas infantiles, considerando variables como edad, estatura y peso. También aparecieron las sillas aptas para anclajes Isofix, un estándar ISO diseñado exclusivamente para estos accesorios, obligatorios desde 2014 en vehículos particulares fabricados a partir de ese año. Hoy, las sillas deben cumplir con el estándar Isofix (llamado Latch en Estados Unidos) mediante un enganche propio conocido como Top Tether, que sujeta la base del asiento a pasadores rígidos soldados a la estructura del vehículo, evitando que la silla se desplace en un choque frontal y reduciendo el latigazo cervical.
Gracias a estos avances, Euro NCAP evalúa tres aspectos para medir la seguridad infantil en los vehículos:
- Sujeción del vehículo: evalúa la compatibilidad con sillas de varios tamaños y la protección que ofrecen para la comodidad y seguridad de los niños, incluyendo acolchonamientos, ergonomía de los espaldares y protección lateral.
- Anclajes del vehículo: analiza si están bien soldados o atornillados, su posición en la cabina y la facilidad de ajuste de la correa de sujeción. También considera la posibilidad de desactivar el airbag delantero para que un niño mayor pueda viajar en el copiloto.
- Facilidad de instalación: mide la compatibilidad de la silla con el diseño del habitáculo. Muchas sillas incluyen modelos de vehículos recomendados para su instalación.
Las autoridades europeas recomiendan que la instalación sea rápida, intuitiva y segura, con materiales de alta calidad en tapizados, cojines y estructura para evitar lesiones en caso de accidente.
Un siglo de historia
El primer registro de asientos para niños data de los años 30, cuando Bunny Bear Co. diseñó una silla de metal y lona con reposapiés de madera, cuyo propósito era evitar que los niños se movieran por la cabina, no su seguridad. En los años 40 y 50, apareció una silla más pequeña con ganchos de metal que se ajustaban al espaldar delantero, con una baranda acolchada y un arnés de lona. Podía colgarse de las ventanas laterales para que las madres atendieran a sus hijos durante pícnics.
En los años 60, Jean Ames diseñó la primera silla pensada para la protección, un modelo acolchado que se ajustaba a los cinturones de tres puntos. Sin embargo, fue el sueco Bertil Aldman quien creó un portabebés orientado hacia atrás, que resultó más seguro al reducir la carga en cabeza y cuello en impactos frontales. Ambas invenciones son hoy la base de las sillas modernas, que combinan ambos mundos: pueden orientarse hacia atrás o hacia adelante y anclarse a cinturones de tres o cinco puntos, con bases giratorias para facilitar la ubicación del niño.
Consejos para una correcta acomodación
Según el Informe europeo de sistemas de retención infantiles, tenga en cuenta:
- Ajuste correctamente las correas: tanto el cinturón del vehículo como el arnés de la silla deben quedar bien tensados antes de arrancar.
- Evite prendas voluminosas: quite la chaqueta al niño y colóquela sobre el arnés para que el sistema quede en contacto directo con su cuerpo.
- Acomode el asiento delantero: mantenga el espaldar alejado del niño que viaja hacia adelante para evitar golpes en la cabeza.
- Verifique la silla adecuada: asegúrese de que el arnés esté a la altura del hombro, el apoyacabezas correcto y el respaldo permita una buena acomodación.
- No cambie antes de tiempo: respete los rangos de peso y altura de cada silla antes de pasar al siguiente sistema.
Una silla para cada quien
Chicco, fabricante de sillas infantiles, identifica cuatro etapas según edad y peso:
- Sillas orientadas hacia atrás: recomendadas para recién nacidos y niños pequeños, ya que protegen cabeza, cuello y columna. Pueden ser portabebés o sillas giratorias.
- Sillas orientadas hacia adelante: aptas para niños de 12 a 29 kg, con correas de sujeción más altas y compatibles con cinturones de seguridad.
- Asientos elevadores: cojines que se amarran al cinturón de seguridad, para niños de 4 años en adelante y al menos 18 kg. Requieren que el niño permanezca quieto durante el viaje. Se venden con o sin respaldo.
- Asientos del vehículo: pueden usarlos niños de 10 o 12 años si su espalda y nalgas quedan apoyadas, las rodillas doblan naturalmente y los pies tocan el suelo. El cinturón debe ajustarse sobre muslos, hombro y pecho, sin deslizarse hacia el cuello.
La aprobación de esta ley representa un avance crucial para la seguridad vial infantil en Colombia, donde la prevención es la clave para salvar vidas.



