Los 'ojos de gato' en carreteras: historia, colores y su impacto en la seguridad vial
Ojos de gato: historia, colores y seguridad vial

Los 'ojos de gato': una innovación que ilumina las carreteras desde 1934

En las carreteras de todo el mundo, los conocidos como 'ojos de gato' son dispositivos reflectivos instalados sobre el pavimento que desempeñan un papel crucial en la mejora de la visibilidad y la orientación de los conductores, particularmente durante la noche o en situaciones de iluminación reducida. Sin embargo, su función va más allá de simplemente marcar el camino; los colores de estos elementos transmiten información específica sobre carriles, límites y sentidos de circulación, convirtiéndose en herramientas esenciales para la seguridad vial.

Un origen inspirado en la naturaleza

La historia de los 'ojos de gato' se remonta a 1934, cuando Percy Shaw, un ingeniero británico, desarrolló este sistema innovador. Su inspiración surgió al observar el reflejo de los ojos de un gato frente a las luces de un vehículo en una noche con niebla. A partir de esta idea brillante, el dispositivo se estandarizó y hoy en día forma parte integral de la infraestructura vial en numerosos países, evolucionando con el tiempo para adaptarse a las necesidades modernas.

Evolución técnica y funcionalidad avanzada

Técnicamente, cada unidad de 'ojo de gato' está fabricada con una carcasa metálica o plástica de alta resistencia, diseñada para soportar el paso constante de vehículos sin deteriorarse. En su interior, incorpora uno o varios lentes retrorreflectivos que devuelven la luz hacia su fuente, maximizando la visibilidad. En la actualidad, existen versiones más avanzadas que integran iluminación LED con alimentación solar, lo que incrementa significativamente su eficacia en puntos críticos de la vía, como curvas peligrosas o intersecciones.

Impacto en la reducción de accidentes

La instalación de estos dispositivos responde a criterios técnicos de seguridad que buscan disminuir riesgos, especialmente en tramos con baja iluminación o alta velocidad. Según una investigación publicada en el Journal of Transportation Safety & Security, en vías oscuras, los 'ojos de gato' pueden reducir los accidentes nocturnos hasta en un 25%. Además, su efecto físico es notable: cuando un vehículo pasa sobre ellos, se siente una ligera vibración o se escucha un pequeño sonido que alerta inmediatamente si se está invadiendo otro carril. Esta señal refuerza la guía visual y ayuda a los conductores a corregir su trayectoria a tiempo, previniendo colisiones.

El lenguaje de los colores en la carretera

No todos los 'ojos de gato' cumplen la misma función, y el color es clave para transmitir información precisa a los conductores. Aunque pueden existir variaciones según la normativa de cada país, en la mayoría de los casos el significado sigue una lógica clara y estandarizada:

  • Blancos: son los más frecuentes y se utilizan para delimitar carriles que circulan en el mismo sentido, ayudando a mantener la trayectoria dentro de la línea correspondiente.
  • Amarillos: indican separación entre sentidos de circulación opuestos y pueden marcar zonas donde no está permitido adelantar, siendo fundamentales para evitar invasiones del carril contrario en vías de doble sentido.
  • Rojos: se instalan generalmente en los bordes de la calzada para advertir que se está llegando al límite de la vía o a un tramo donde no se debe continuar.
  • Azules: son menos frecuentes y suelen utilizarse para señalar la ubicación de hidrantes o puntos de emergencia.
  • Verdes: se emplean para indicar accesos habilitados, como entradas, salidas o zonas donde está permitido realizar ciertos movimientos específicos.

En resumen, los 'ojos de gato' no solo son elementos reflectivos, sino componentes vitales de la seguridad vial que, gracias a su diseño ingenioso y evolución tecnológica, continúan salvando vidas en las carreteras de Colombia y el mundo.