Inician obras de Transmilenio en Carrera Séptima con impacto inmediato en movilidad bogotana
Este lunes 30 de marzo marcó el inicio formal de las obras de Transmilenio en la emblemática Carrera Séptima de Bogotá, específicamente en el tramo comprendido entre las calles 119 y 121 en sentido norte-sur. La intervención ya ha generado las primeras afectaciones al tráfico vehicular desde las primeras horas de la mañana, con el cierre de uno de los tres carriles disponibles.
Reducción significativa de capacidad vial
La disminución de carriles representa una reducción del 33% en la capacidad total de esta importante vía capitalina, lo que inevitablemente impactará la fluidez del tráfico durante los próximos años. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ha confirmado que, pese a los cierres parciales, se mantendrán dos carriles operativos para vehículos mixtos, aunque anticipa que los trancones aumentarán progresivamente conforme avancen las obras.
Estructura tripartita de las intervenciones
Las obras en la Carrera Séptima se organizarán en tres grandes grupos de intervención que abarcarán diferentes sectores:
- Grupo 1: Cubrirá el tramo entre calles 99 y 127
- Grupo 2: Se desarrollará desde la calle 127 hasta la 183
- Grupo 3: Abarcará el sector entre calles 183 y 200, incluyendo la construcción del patio taller
Esta estructura permitirá que los trabajos avancen de manera progresiva y simultánea, extendiéndose a lo largo del corredor vial conforme se completen las diferentes fases programadas.
Cierres simultáneos y prolongados
El primer cierre se ejecuta actualmente en el costado occidental, entre las calles 121 y 119, y en los próximos días comenzarán trabajos adicionales frente a la Fundación Santa Fe. Esta estrategia de intervenciones simultáneas y progresivas prolongará las dificultades de movilidad en la zona durante un período considerable.
Impacto vial y alternativas limitadas
La reducción del 33% en capacidad plantea serios desafíos para la movilidad bogotana. Aunque se han sugerido vías alternas como la Avenida Novena y la Carrera 11, estas opciones presentan limitaciones significativas al contar con solo dos carriles cada una, dificultando su capacidad para absorber el considerable flujo vehicular que normalmente circula por la Séptima.
Perspectiva a largo plazo
El IDU insiste en que los beneficios de esta intervención se materializarán a largo plazo, incluyendo una reorganización integral del tráfico, la integración completa del sistema Transmilenio y la construcción de una cicloruta permanente. Sin embargo, los ciudadanos deberán prepararse para enfrentar mayores congestiones vehiculares durante los próximos años y planificar sus desplazamientos con tiempo adicional considerable.
Las obras se extenderán hasta el segundo semestre de 2029, marcando un período de transformación urbana que requerirá paciencia y adaptación por parte de todos los usuarios de esta importante vía capitalina.



