El metro de Nueva York registra su nivel de seguridad más alto en una generación
El sistema de transporte subterráneo de Nueva York, uno de los más emblemáticos y concurridos del planeta, vive actualmente un momento histórico en materia de seguridad ciudadana. Según los balances oficiales presentados por la gobernadora Kathy Hochul, los índices de criminalidad en el metro han alcanzado su punto más bajo en toda una generación, marcando un hito fundamental en la recuperación de la confianza de los usuarios tras los desafíos impuestos por la pandemia de COVID-19.
Una disminución del 14% en delitos mayores
Este significativo descenso en las cifras de delincuencia no es producto de la casualidad, sino el resultado de una política pública agresiva que ha combinado tecnología de punta, mayor vigilancia policial y programas integrales de atención social. De acuerdo con los datos suministrados por la administración estatal, el sistema registró en 2025 una disminución superior al 14 por ciento en los delitos mayores en comparación con los niveles de 2019, consolidando una tendencia positiva que no se observaba en los últimos 16 años.
Inversión millonaria y vigilancia permanente
Para lograr este panorama alentador, la gobernación destinó una partida presupuestal de 77 millones de dólares específicamente para la seguridad del metro. Estos recursos han permitido sostener y ampliar considerablemente la operatividad del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) dentro de los trenes y las paradas, garantizando un promedio de más de 600 agentes patrullando diariamente el sistema de transporte.
La estrategia de seguridad también se apoya en una serie de mejoras técnicas y de infraestructura que han transformado radicalmente el entorno subterráneo:
- Renovación total de la iluminación con tecnología LED en cientos de estaciones para eliminar puntos ciegos y áreas oscuras.
- Instalación completa de cámaras de seguridad de alta definición en la totalidad de los vagones del metro.
- Implementación de barreras de protección física en más de cien puntos críticos de abordaje a lo largo del sistema.
Un enfoque integral de intervención social
Más allá del refuerzo policial y las mejoras tecnológicas, la gobernadora Hochul ha hecho especial hincapié en que la seguridad real también pasa por la gestión efectiva de problemáticas sociales que afectan directamente la dinámica del transporte público. La ampliación sustancial de los equipos de intervención social y de salud mental ha permitido que aproximadamente mil personas, que anteriormente se encontraban en situación de vulnerabilidad extrema o habitabilidad de calle dentro de las estaciones, fueran reubicadas en viviendas permanentes con apoyo continuo.
Al referirse a la efectividad demostrada por estas medidas y a los resultados obtenidos en el último periodo, la gobernadora Kathy Hochul fue enfática al señalar, según registró el medio especializado Bloomberg: "No se trata de algo fortuito sino de una estrategia sostenida y bien planificada en seguridad pública".
Percepción de seguridad y compromiso futuro
A pesar del optimismo que generan las estadísticas oficiales —con meses como octubre reportando caídas históricas frente al año anterior—, las autoridades estatales y locales coinciden en que la percepción de seguridad entre los usuarios sigue siendo un elemento frágil que requiere atención constante. Por esta razón, el compromiso anunciado públicamente es mantener tanto la inversión económica como la presencia visible de uniformados para evitar que incidentes aislados puedan empañar los significativos avances logrados en el transporte de la Gran Manzana.
La combinación estratégica de estos elementos —vigilancia policial reforzada, tecnología de seguridad avanzada y programas sociales integrales— ha demostrado ser una fórmula efectiva para transformar uno de los sistemas de transporte más desafiantes del mundo, estableciendo un precedente importante para otras grandes ciudades que enfrentan problemas similares de seguridad en el transporte público.