Doppelmayr expande su red de teleféricos en Colombia con tres licitaciones y cinco ciudades en mira
Doppelmayr expande teleféricos en Colombia con nuevas licitaciones

Doppelmayr traza mapa de expansión de teleféricos en Colombia con proyectos concretos

Mientras las cabinas del TransMiCable de Ciudad Bolívar continúan su recorrido silencioso sobre los techos bogotanos, Alejandro Zambrano, CEO de Doppelmayr en Colombia, revela los planes de expansión de la empresa austriaca en el país. La compañía, líder mundial en sistemas de transporte por cable, tiene tres licitaciones en proceso y mantiene conversaciones con cinco ciudades colombianas para nuevos proyectos.

Tres proyectos con estudios de factibilidad avanzados

Soacha, La Calera y San Antonio del Prado en Medellín representan los proyectos más inmediatos para Doppelmayr. Zambrano explica que estos no son simples promesas políticas, sino iniciativas con inversión concreta en estudios que "no pueden quedarse a medias".

El proyecto de Soacha, ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar, contempla una extensión de 3,82 kilómetros con tres estaciones. El sistema está diseñado con capacidad para 10 pasajeros por cabina, una flota inicial de 50 unidades que podría expandirse a 120 en una segunda fase. Esto permitiría transportar aproximadamente 2.600 pasajeros por hora pico, reduciendo los tiempos de desplazamiento de 40 a 16 minutos y beneficiando directamente a 24.440 habitantes de las comunas 4 y 5.

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"Soacha es un caso concreto", afirma Zambrano. "Su necesidad de transporte es muy similar a la de Potosí, con gran beneficio potencial para una población que actualmente depende de sistemas informales para moverse".

Atractivo turístico y transporte intermunicipal

La Calera presenta un doble atractivo que pocas ciudades ofrecen. Además de funcionar como transporte intermunicipal entre Bogotá y este municipio, "también podría tener un componente turístico", señala el ejecutivo. Mientras tanto, San Antonio del Prado en Medellín ya recibe inversión en estudios que apuntan a sistemas de cable de muy alta capacidad.

Los tres proyectos esperan el proceso de licitación que podría abrirse durante 2026, según las proyecciones de la empresa.

Cinco ciudades adicionales en el radar

A mediano y largo plazo, Doppelmayr contempla un mapa más amplio que incluye a Bucaramanga, Santa Marta, Cartagena y Manizales. "Con todas hemos estado en conversaciones", revela Zambrano. "Los intereses son variables, pero constantes. Siempre hay un interés".

El ejecutivo aclara que estos son "proyectos que duran años gestionándose" y que cada cambio de gobierno tiende a reiniciar las conversaciones. Sin embargo, la empresa mantiene su disposición para evaluar oportunidades viables.

San Cristóbal: en la recta final de implementación

A pocos kilómetros de Ciudad Bolívar, el TransMiCable de San Cristóbal se encuentra en su fase más crítica. Con 2,8 kilómetros de extensión, tres estaciones (Portal 20 de Julio, La Victoria y Altamira) y 144 cabinas listas para operar, el proyecto avanza hacia su culminación.

"El remate en la recta final de una obra es el momento más crítico", describe Zambrano. "Es cuando ya casi terminas pero nada que llegas". En la parte civil quedan los acabados de las estaciones y los espacios alrededor de las torres, donde se adquirieron o expropiaron viviendas para los montajes. Estos lotes, una vez liberados, se convertirán en parques, bancas y zonas verdes para la comunidad, siguiendo el modelo implementado en Ciudad Bolívar.

Tecnología parisina en los cielos bogotanos

Dentro de la estación de Ciudad Bolívar, Zambrano destaca un aspecto poco conocido: la tecnología que mueve a los habitantes conecta directamente con el metro de París. "Ese mismo estándar que aplicamos en una capital europea es el mismo que aplicamos en San Cristóbal y Potosí", afirma. "¿Por qué sentir que merecemos menos? Nosotros no pensamos que eso sea así".

El sistema implementado es un monocable desenganchable donde cada cabina viaja abrazada al cable, que gira continuamente a 5,5 metros por segundo. Al llegar a la estación, una pinza se abre, la cabina se suelta, desacelera a 0,25 metros por segundo, las puertas se abren y en diez segundos la cabina vuelve a la línea. Más de 200 sensores verifican cada movimiento, deteniendo el sistema ante cualquier anomalía antes de que represente un riesgo.

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Impacto social más allá de las estadísticas

En la estación El Paraíso, la última del cable de Ciudad Bolívar, la vista supera incluso a la de Monserrate. El área cuenta con un distrito grafiti, un mirador, restaurantes, un museo y un campo de fútbol. Luz Marina Torres, habitante del sector, resume el sentimiento comunitario: "Esto fue una bendición de Dios para esta localidad".

Antes del cable, su trayecto al norte de Bogotá tomaba más de dos horas, con media hora solo esperando el bus. Hoy llega más temprano a casa, recuperando tiempo valioso para su vida personal y familiar.

Zambrano reconoce que este relato es el argumento más poderoso para la expansión de los sistemas de cable. "Si por la mañana recuperas una hora de tu vida y por la tarde otra hora, ¿qué harías con dos horas más?", pregunta retóricamente. Dormir más, estudiar, hacer ejercicio, estar con la familia: son beneficios que no aparecen en balances económicos pero que explican por qué la comunidad defendió el cable cuando enfrentó intentos de cancelación durante la alcaldía de Peñalosa y durante el estallido social de 2021.

Mientras tanto, en San Cristóbal, la comunidad espera con la misma ilusión comenzar a "volar" en las cabinas del TransMiCable, replicando el éxito que ya transformó la movilidad y la calidad de vida en Ciudad Bolívar.