Vecinos de Bogotá divididos por obras de TransMilenio en la carrera Séptima
La implementación del sistema TransMilenio en la emblemática carrera Séptima de Bogotá ha generado una profunda división entre residentes, comerciantes y comunidades del norte de la ciudad. Mientras algunos celebran la posibilidad de reducir sus tiempos de desplazamiento, otros expresan serias preocupaciones sobre el impacto económico y vial del megaproyecto.
Preocupaciones económicas y de movilidad
"No está claro quién asumiría las pérdidas económicas de los comercios afectados durante la obra", advirtió el urbanista Mario Noriega, quien cuestiona la viabilidad del proyecto en un corredor que considera insuficiente para albergar el sistema de transporte masivo.
Representantes de edificios multifamiliares, organizaciones comunitarias y propietarios de establecimientos comerciales han enviado cartas a la alcaldía de Carlos Fernando Galán y realizado audiencias públicas con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). En sus comunicaciones, destacan que el proyecto implicaría compra de predios, demoliciones, tala de árboles e intervención de redes de servicios en un espacio que consideran ya saturado.
El valor del proyecto, estimado en 1,85 billones de pesos para el tramo entre calles 100 y 200, es otro punto de controversia. Ciudadanos argumentan que esta cifra no incluye obras complementarias necesarias como reconfiguración de vías, manejo de zonas de carga y adecuaciones en áreas aledañas.
Comunidades que apoyan el proyecto
Paralelamente, habitantes de barrios como El Codito, La Cita y Soratama en la localidad de Usaquén han manifestado su apoyo al proyecto. En un documento con más de 20 firmas, explican que sus desplazamientos hacia lugares de trabajo pueden superar la hora y media, por lo que esperan que TransMilenio contribuya a aliviar esta situación.
"Hemos conversado en diferentes espacios y, como ciudadanos y líderes sociales, estamos de acuerdo con este proyecto que nos va a beneficiar", se lee en la carta dirigida a las autoridades distritales.
Escepticismo sobre reducción de tiempos de viaje
La promesa de reducir los tiempos de viaje de 65 a 25 minutos genera escepticismo entre expertos y residentes. Noriega advierte que las detenciones en estaciones e intersecciones podrían extender los tiempos proyectados, mientras el tráfico se redistribuiría hacia vías como la carrera 9.ª y la carrera 11, aumentando la congestión en el sector.
Cinco organizaciones y representantes de la zona han cuestionado la falta de un Plan de Manejo del Tráfico que contemple el impacto durante los años de construcción para quienes usan diariamente la carrera Séptima.
Preocupaciones ambientales
El componente ambiental representa otro foco de tensión. La comunidad habla de la posible tala de más de 1.500 árboles, aunque el IDU asegura que el proyecto contempla el traslado de 600 individuos arbóreos y el mantenimiento de otros 400.
Orlando Molano, director del IDU, reconoció que será necesario trasladar más de 1.500 árboles, incluyendo acacias, pinos y eucaliptos de más de 25 años, especies que no pertenecen al territorio. Sin embargo, el proyecto incluye la siembra de más de 4.300 nuevos árboles de especies nativas.
Respuesta institucional
El IDU ha señalado que coordina con diferentes entidades para brindar acompañamiento a comerciantes afectados, incluyendo capacitación, fortalecimiento empresarial y programas de reactivación económica. Sobre la movilidad durante la obra, la entidad asegura que siempre se mantendrán al menos dos carriles habilitados y que la construcción se ejecutará por tramos para evitar cierres totales.
La avenida Laureano Gómez (carrera 9.ª) será una opción clave de movilidad alternativa, según el instituto, especialmente con la próxima habilitación del corredor entre calles 170 y 193.
La entidad también fundamenta la reducción del 60% en tiempos de desplazamiento en un "Estudio de tránsito" realizado mediante contrato de consultoría en 2021, aprobado por la Secretaría de Movilidad en 2023.



