Venezuela mantiene una tendencia de crecimiento sostenido en su producción petrolera y se acerca a metas superiores al millón de barriles diarios, en medio de ajustes regulatorios, flexibilización de sanciones y una mayor actividad operativa en el sector de hidrocarburos.
De acuerdo con el Balance Petrolero 2025 presentado por Campetrol, el país alcanzó en diciembre de 2025 una producción cercana a 1,2 millones de barriles por día, lo que representa un incremento anual del 18% y consolida un proceso de recuperación que se ha extendido durante los últimos meses.
Reactivación productiva y metas operativas
El crecimiento de la producción venezolana se ha apoyado en el aumento de la actividad de perforación y reacondicionamiento de pozos. Durante 2025, el número de taladros activos llegó a 141 equipos, lo que significó un aumento de 42,4% frente al año anterior, en línea con la estrategia de expansión de la capacidad operativa.
Este dinamismo ha permitido sostener una tendencia de recuperación que contrasta con los niveles mínimos registrados en años previos. La evolución reciente ha sido impulsada por la reincorporación de infraestructura, la reactivación de campos y la participación de empresas internacionales bajo esquemas de licencias.
Según el informe, Venezuela proyecta alcanzar una producción de 1,37 millones de barriles diarios hacia diciembre de 2026. Para lograr ese objetivo, el país deberá incrementar la disponibilidad de equipos de perforación, fortalecer la infraestructura energética y asegurar la continuidad de inversiones en el sector.
El documento advierte que este proceso también requiere ampliar la capacidad de generación eléctrica, garantizar el mantenimiento de instalaciones y contar con capital humano especializado para sostener las operaciones en toda la cadena de valor.
Marco regulatorio y apertura al capital
La reactivación del sector petrolero venezolano se produce en un contexto de cambios normativos orientados a facilitar la participación de inversionistas. Las modificaciones a la Ley de Hidrocarburos han permitido ampliar los esquemas contractuales y flexibilizar la vinculación de empresas privadas en actividades de exploración y producción.
A esto se suma el régimen de licencias internacionales, particularmente las emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que han habilitado parcialmente la operación de compañías extranjeras y el flujo de capital hacia proyectos energéticos.
El informe señala que estas condiciones han contribuido a reactivar distintas etapas de la cadena productiva, desde la exploración hasta la refinación, en un entorno que combina incentivos regulatorios con necesidades estructurales de inversión.
En paralelo, Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo a nivel mundial, estimadas en 303.221 millones de barriles, equivalentes a cerca del 17% del total global, lo que refuerza su papel dentro del mercado energético regional. Este potencial se concentra principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, que demanda altos niveles de inversión y tecnología para la explotación de crudos pesados, lo que incrementa la necesidad de servicios especializados.
Integración regional y oportunidades empresariales
El proceso de recuperación del sector ha generado un nuevo escenario para la articulación con empresas de otros países de la región. En este contexto, Campetrol lideró una misión empresarial a Caracas los días 27 y 28 de abril de 2026, con la participación de cerca de 100 representantes de 50 compañías del sector.
Durante la visita, se desarrollaron espacios de relacionamiento como el evento “Venezuela Energética 2026” y el foro “Oportunidades en Venezuela”, orientados a identificar posibilidades de negocio y cooperación entre empresas locales e internacionales.
En estos encuentros se analizaron las condiciones actuales del mercado venezolano, así como las necesidades de servicios en áreas como ingeniería, mantenimiento industrial, logística y gestión de activos. El objetivo fue establecer mecanismos de integración que permitan responder a la demanda derivada del aumento de la actividad petrolera.
“El contexto permite aportar capital humano, conocimiento, experiencia operativa y soluciones técnicas que contribuyan al desarrollo de la industria”, afirmó Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de Campetrol.
El informe destaca que la reactivación del sector en Venezuela se enmarca en una reconfiguración energética regional, en la que el país retoma su papel como actor relevante en el suministro de hidrocarburos. Este proceso ocurre en paralelo a la evolución del mercado energético en América Latina, donde la disponibilidad de recursos, la apertura regulatoria y la necesidad de inversión están redefiniendo las dinámicas de producción y comercio.
La articulación entre Venezuela y otros países, particularmente Colombia, se presenta como un eje de interés para el desarrollo de capacidades complementarias en el sector de bienes y servicios. La experiencia operativa, el talento humano y la oferta técnica de empresas regionales forman parte de los elementos considerados en este escenario.



