Venezuela necesita urgentemente a expatriados petroleros que se niegan a regresar
Expatriados petroleros venezolanos dudan en regresar

Venezuela enfrenta crisis de talento en su industria petrolera

La maltrecha industria petrolera de Venezuela necesita más que inversión financiera para recuperarse: requiere el regreso urgente de la extensa diáspora de trabajadores especializados que abandonaron el país durante el mandato de Nicolás Maduro. Incluso con el exdictador ahora encarcelado en Estados Unidos, convencer a estos profesionales para que regresen representa un desafío monumental.

Dos décadas de éxodo petrolero

Veinte años de represión política y colapso económico obligaron a geólogos, ingenieros y obreros especializados a emigrar, reconstruyendo sus vidas desde el oeste de Canadá hasta la Patagonia argentina. Estos profesionales llevaron consigo el conocimiento único de los complejos yacimientos venezolanos, caracterizados por crudo pesado y difícil de procesar, mientras adquirían nuevas tecnologías en sus países de acogida.

Su partida contribuyó directamente al colapso de la industria más importante del país, con la producción petrolera cayendo de más de tres millones de barriles diarios en 2002 a menos de un millón actualmente. Expertos estiman que resucitar la industria y reconstruir su deteriorada infraestructura costará aproximadamente cien mil millones de dólares.

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La paradoja del talento venezolano

La combinación de experiencia local y habilidades de vanguardia convierte a los expatriados en candidatos ideales para reactivar el flujo petrolero venezolano. Tanto el gobierno como empresas internacionales como Chevron Corp los desean de vuelta, considerándolos más talentosos y motivados que los empleados actuales de Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa), cuya planta laboral se ha visto afectada por nombramientos políticos.

Con las restricciones a los envíos petroleros de Oriente Medio debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán, impulsar las exportaciones venezolanas podría ayudar a estabilizar los precios mundiales del crudo. Sin embargo, los expatriados enfrentan un dilema profundo: el deseo de reconstruir su patria versus preservar la prosperidad que con tanto esfuerzo han logrado en el extranjero para ellos y sus familias.

Testimonios de la diáspora petrolera

Bloomberg conversó con más de una docena de extrabajadores petroleros venezolanos en América, Oriente Medio y Asia. La mayoría espera que los autócratas gobernantes en Caracas abandonen el poder y que disminuyan los niveles de delincuencia y extorsión antes de considerar regresar.

"Solo regresaría si hay un cambio de gobierno o si María Corina Machado es presidenta", declaró Juan Álvarez, de 47 años, quien huyó a Argentina en 2019 tras 18 años en Pdvsa. Actualmente trabaja en los yacimientos de esquisto de Neuquén como operador de compresores de gas y planea visitar Venezuela próximamente, pero no está listo para un retorno permanente.

La guerra por el talento petrolero

Los cazatalentos se apresuran a localizar a los expatriados y determinar cuánto costará convencerlos de regresar. Sin duda exigirán salarios significativamente más altos que los trabajadores petroleros que permanecen en Venezuela, donde los empleados de Pdvsa ganan aproximadamente quinientos dólares mensuales en salario y prestaciones, según fuentes familiarizadas con las prácticas de la empresa.

"No habrá suficiente talento en Venezuela para toda la demanda que se avecina", afirmó Jesús Castillo, socio director de Contevenca, la firma de búsqueda de ejecutivos más grande de Venezuela. "Ya estamos en una guerra por el talento en Venezuela, y esto se acelerará".

Historias personales de éxodo y adaptación

Luisa Hurtado, de 45 años, presenció de cerca la caída de Pdvsa. Sus padres provenían de ciudades petroleras del interior venezolano, y los viajes de su infancia la convencieron de seguir una carrera en el sector. Tras graduarse en ingeniería petrolera en la Universidad Central de Venezuela en 2004, se incorporó a Pdvsa y ascendió rápidamente a gerente de supervisión de producción.

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Sin embargo, la creciente influencia política en lo que consideraba la institución más meritocrática de Venezuela la consternó. Su esposo, geofísico con posgrado en Stanford financiado por Pdvsa, enfrentaba presión para asistir a mítines políticos y convencer a subordinados de votar por el partido gobernante. En 2011, la pareja emigró a Brasil, donde Hurtado actualmente es directora de operaciones de Petroborn Oleo e Gas SA.

"La industria estaba en decadencia y era hora de irse", recordó Hurtado. "Fue una decisión difícil". Aunque le anima el potencial de cambio político en Venezuela y le gustaría participar en la recuperación de Pdvsa, no se imagina regresando a tiempo completo tras establecerse en Brasil.

Los despedidos de la huelga petrolera

Andrés Eloy Terán Vetencourt planeaba trabajar en Pdvsa hasta su jubilación, pero fue despedido en 2002 cuando la gerencia tecnocrática se opuso a la interferencia política bajo Hugo Chávez. Tras unirse a la huelga nacional que paralizó la producción petrolera, Chávez despidió a gerentes en directo por televisión, incluyendo a Terán en listas negras que le impedían trabajar con socios o contratistas de Pdvsa.

Tras emigrar a Aruba en 2003, Terán trabajó para Valero Energy Corp y Shell Plc, estableciéndose finalmente en Calgary, la capital petrolera de Canadá. A los miles de venezolanos que llegaron a Canadá en la década de 2000 se les atribuye haber acelerado la producción en proyectos de arenas bituminosas, similares a los mayores yacimientos venezolanos.

"Canadá es un país maravilloso", expresó Terán. "Siempre estaré en deuda con él. Me dieron una mano cuando más la necesitaba". Aunque celebra la captura de Maduro y agradece a Trump por derrocarlo, Terán espera la verdadera liberación de Venezuela, señalando que "sigue habiendo un gobierno criminal al mando".

Sin embargo, confiesa que le resultaría difícil rechazar una llamada de Pdvsa: "Si me llaman, me voy. Porque esa empresa me formó".

Retos salariales y expectativas profesionales

Jonny Álvarez, de 67 años, también fue despedido durante la huelga petrolera y enfrentó discriminación laboral en Venezuela por su pasado en Pdvsa. Tras emigrar a Canadá, ayudó a aumentar la producción en proyectos de arenas petrolíferas para Shell y Canadian Natural Resources Ltd. Ahora jubilado en Edmonton, no ha regresado a Venezuela desde 2006, pero estaría dispuesto a hacerlo bajo una administración diferente.

"El petróleo y el gas serán la piedra angular de esa recuperación", afirmó Álvarez, destacando la importancia estratégica del sector.

Ramiro Nasser, de 55 años, se muestra más optimista sobre regresar a la industria petrolera venezolana, siempre que el salario sea competitivo. Como superintendente de seguridad que trabajó en el Lago de Maracaibo, fue transferido a Brasil en 2003 por Maersk Drilling para evitar represalias políticas tras firmar una petición para un referéndum contra Chávez.

Nasser, quien lleva más de 20 años como coordinador de logística offshore en Brasil, buscaría un salario entre ocho mil y doce mil dólares mensuales dependiendo del puesto y beneficios. "Estaré más que feliz de regresar a mi país natal para mejorar la industria petrolera y acelerar la recuperación", declaró desde su hogar en Copacabana, Río de Janeiro.

Perspectivas de recuperación y realidades económicas

Lino Carrillo, exgerente general de Pdvsa que huyó hace más de dos décadas y trabajó en las arenas petrolíferas canadienses, no visualiza a muchos expatriados regresando apresuradamente a un país donde la mayoría de profesionales petroleros ganan alrededor de quinientos dólares mensuales.

"No creo que la gente gane cien mil dólares al año en Venezuela trabajando para alguna de esas empresas, que es, ya sabes, el trabajo inicial para muchos ingenieros", señaló Carrillo, comparando estos montos con los más de trescientos mil dólares canadienses anuales que pueden ganar gerentes generales en las arenas petrolíferas, más bonificaciones por desempeño del 20% al 25%.

Carrillo ha estado trabajando con María Corina Machado en un grupo energético de oposición que planea revitalizar la industria petrolera tras la caída del régimen. Este grupo mantiene contacto con gigantes de servicios petroleros como Halliburton Co., SLB Ltd y Weatherford International Plc para reparar infraestructura, empresas que han expresado interés en reubicar empleados venezolanos.

Un portavoz de SLB afirmó que la empresa puede intensificar rápidamente sus operaciones en Venezuela "bajo las condiciones y el entorno de seguridad adecuados", mientras Halliburton declaró en enero estar "entusiasmado" con las oportunidades en el país.

Carrillo está listo para regresar de su retiro si hay un cambio de gobierno y la oportunidad de implementar un plan de recuperación, aunque reconoce que dejaría a su familia en Canadá. Cuando mencionó a su esposa la posibilidad de regresar, su respuesta fue clara: "Iré a visitarla".

El futuro incierto de la industria petrolera venezolana

La recuperación de la industria petrolera venezolana depende críticamente de resolver esta paradoja: necesita desesperadamente el talento de sus expatriados, pero estos profesionales exigen condiciones políticas, de seguridad y económicas que el país actualmente no puede garantizar. Mientras Venezuela no ofrezca estabilidad política, seguridad personal y salarios competitivos internacionalmente, la diáspora petrolera probablemente continuará contribuyendo al desarrollo energético de otros países en lugar de reconstruir el suyo propio.