Colombia registra su peor producción de carbón en 22 años: causas
Colombia registra su peor producción de carbón en 22 años

Colombia atraviesa una crisis sin precedentes en su industria carbonífera. Según el más reciente informe Infocarbones, elaborado por la Federación Colombiana del Carbón (Fenalcarbón), la producción nacional de carbón se desplomó hasta los 53,9 millones de toneladas durante 2025, marcando su nivel más bajo en los últimos 22 años. Esta cifra representa una reducción de 9 millones de toneladas en comparación con el año anterior, cuando se alcanzaron 62,9 millones de toneladas.

Exportaciones en picada

El impacto también se refleja en las exportaciones, que cayeron un 31 % en valor, sumando apenas 4.902 millones de dólares. En términos de volumen, la disminución fue del 21,2 % respecto a 2024. Estos números evidencian una contracción significativa en un sector que históricamente ha sido clave para la economía colombiana.

Factores internos que explican la caída

De acuerdo con el informe, la reducción en la producción se debe principalmente a los recortes en las minas de gran y mediana escala, generados por la incertidumbre ante nuevas cargas impositivas que restan competitividad al sector. A esto se suma la prohibición total de exportaciones de carbón a Israel, una medida que ha afectado los flujos comerciales. Además, el cierre del Muelle 13 en el Puerto de Buenaventura, una infraestructura logística clave para el mercado asiático, ha complicado aún más el panorama. Los costos de transporte desde las zonas de producción hacia los puertos se han vuelto insostenibles, especialmente ante los bajos precios internacionales del carbón.

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Fenalcarbón advierte que estos factores han deteriorado los márgenes operativos de las empresas, asfixiando su flujo de caja, haciendo inviables nuevos proyectos y prácticamente deteniendo las inversiones en el sector. “Mientras el mundo asegura su energía con carbón, Colombia está perdiendo competitividad y cediendo mercado. Tenemos uno de los carbones de mejor calidad global y mercados que siguen demandándolo, pero factores internos como la carga fiscal, los costos logísticos y la incertidumbre regulatoria están frenando la producción y la inversión”, señaló Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón.

Contraste con la tendencia global

El declive en Colombia contrasta fuertemente con la realidad internacional. El carbón ha vuelto a ocupar un lugar central en las estrategias de seguridad energética mundial, impulsado por la volatilidad geopolítica y el aumento sostenido de la demanda eléctrica. “El carbón volvió al tablero principal. Hoy es el respaldo más confiable frente a un sistema energético global bajo presión. La transición energética no está reemplazando al carbón, está conviviendo con él. Y en momentos de crisis, su rol se vuelve aún más crítico, al ser el seguro energético que mantiene encendidas las economías”, afirmó Cante.

Según Infocarbones, el carbón sigue representando el 27,9 % de la generación eléctrica mundial, con una demanda estable cercana a los 9.000 millones de toneladas. Economías como China, India y Estados Unidos priorizan la seguridad energética en un entorno incierto, lo que mantiene al carbón como una fuente indispensable. El repunte en su relevancia se da en paralelo a las tensiones en Medio Oriente, que presionan los precios del gas y el petróleo, reforzando el carbón como la alternativa más costo-eficiente y disponible para garantizar el abastecimiento eléctrico global.

Mientras tanto, Colombia enfrenta el desafío de revertir esta tendencia. La falta de competitividad, la carga fiscal y la incertidumbre regulatoria son obstáculos que, de no resolverse, podrían profundizar la crisis del sector carbonífero nacional, justo en un momento en que el mundo demanda más de este recurso.

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