El mercado energético mundial atraviesa uno de sus momentos más críticos por cuenta de una contracción acelerada de las reservas globales de petróleo. La Agencia Internacional de Energía (AIE) alertó que este agotamiento avanza a un “ritmo récord”, impulsado por el conflicto en Medio Oriente.
“La rápida contracción de las reservas, en medio de estas perturbaciones continuadas, puede hacer presagiar futuras subidas de precios del crudo”, advirtió la AIE.
Como era de esperarse, el agotamiento de las reservas está impactando los precios: en los últimos días, la referencia Brent superó la barrera de los 100 dólares y, aunque este miércoles cedió un 1,99 por ciento, se mantuvo en 105,63 dólares por barril.
Proyecciones de precios del Brent
Las proyecciones de los expertos indican que el techo aún está lejos. Por ejemplo, si el cierre del Estrecho de Ormuz persiste hasta junio, Citi estima que el Brent podría alcanzar los 150 dólares por barril. Entre tanto, JPMorgan plantea un rango de entre 120 y 130 dólares, aunque no descarta que supere los 150 dólares si el conflicto se prolonga.
Impacto en Colombia
En este contexto de precios excepcionales, Colombia debería ser uno de los grandes beneficiados. Según Sergio Cabrales, experto en temas energéticos, un Brent fortalecido representa para el país mayores ingresos por regalías, impuestos de renta y los dividendos que entrega Ecopetrol al Estado.
La importancia de esta bonanza se refleja en las cuentas de la petrolera: Ecopetrol estima que por cada dólar que sube el Brent, el impacto positivo en su caja es de 300.000 millones de pesos. En términos de ebitda, la variación es de aproximadamente 800.000 millones de pesos, mientras que el impacto en la utilidad neta puede alcanzar los 400.000 millones de pesos por cada dólar de incremento.
Sin embargo, los datos oficiales indican que Colombia estaría desaprovechando estos precios debido a una notable caída en las cantidades exportadas de petróleo y sus derivados.
Caída en exportaciones
En marzo, el dinero que recibió el país por cada barril fue un 29 por ciento más alto que en el mismo mes del año pasado, luego de los incrementos registrados en el Brent por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. Pese a recibir más dinero por unidad vendida, Colombia exportó 16,8 por ciento menos en volumen, solo 2,68 millones de toneladas, como lo muestran los datos que publica el Dane.
De haberse mantenido el volumen de ventas constante, Colombia habría recibido 1.882 millones de dólares en marzo de este año; no obstante, debido a la reducción de las ventas, solo fueron 1.566 millones de dólares. Esto significa que el país habría dejado de recibir 316 millones de dólares solo en el mes de marzo debido a los menores volúmenes exportados, en plena bonanza de precios del Brent.
Esta reducción es el reflejo directo de una producción petrolera que sigue sin recuperarse. En marzo de 2026, Colombia produjo 740.497 barriles por día (bpd), lo que representa una caída del 0,98 por ciento frente a marzo de 2025. Con este dato, la industria petrolera completa ya seis meses consecutivos produciendo por debajo de los 750.000 barriles diarios, y se mantiene aún lejos de los más de 800.000 barriles que se lograban hace seis años.
Crisis global de reservas
Las cifras reveladas son contundentes: solo en el mes de abril, las existencias mundiales disminuyeron en 117 millones de barriles, una caída que se suma a la pérdida de 129 millones registrada en marzo tras el inicio de las hostilidades en el Golfo Pérsico. Este fenómeno responde a un doble bloqueo logístico que está afectando el flujo de crudo. Por un lado, Irán ha cerrado prácticamente el Estrecho de Ormuz, arteria vital por donde transita gran parte del petróleo y gas natural licuado del mundo. A su vez, Estados Unidos mantiene desde mediados de abril un asedio naval sobre los puertos iraníes para impedir la exportación de crudo de la república islámica.
Ante este escenario de escasez, la AIE comenzó a movilizar las reservas estratégicas de sus 32 países miembros; de los 400 millones de barriles autorizados para el desbloqueo, ya se han liberado cerca de 164 millones para intentar mitigar la crisis.
Sin embargo, la banca de inversión ha sumado sus propias señales de alerta. Un informe de JPMorgan estima que los inventarios caerán de los 8.400 millones de barriles registrados en febrero de 2026 hasta los 7.600 millones en junio. Lo más preocupante es la proyección hacia septiembre de 2026: de no resolverse las disrupciones de oferta, los inventarios podrían descender hasta los 6.800 millones de barriles. Este número se define como el “piso operativo” indispensable para que oleoductos y refinerías funcionen físicamente. Caer por debajo de este umbral significaría que el problema dejaría de ser solo de precios para convertirse en un riesgo de colapso del sistema petrolero global.



