Inflación en Colombia cerraría 2026 en 6,5% por gasolina, energía y El Niño
Inflación en Colombia cerraría 2026 en 6,5%

La inflación en Colombia podría cerrar el año 2026 en 6,5%, impulsada por nuevas presiones sobre los precios derivadas del aumento en los costos de la gasolina, los ajustes salariales y el impacto que tendría el fenómeno de El Niño sobre los servicios públicos. Así lo señala un análisis de Jorge León Jaramillo, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Medellín, quien advierte que el costo de vida seguiría enfrentando obstáculos para moderarse durante el segundo semestre del año.

Factores que amenazan con acelerar la inflación

La proyección cobra relevancia porque llega en un momento en el que la inflación ya muestra señales de resistencia. Según el reporte más reciente del Dane, el indicador anual se ubicó en 5,84% al cierre de mayo de 2026, manteniendo una tendencia al alza que ha dificultado el regreso a niveles más cercanos a la meta del Banco de la República.

Gasolina y salarios: principales motores de la inflación

De acuerdo con el análisis de la Universidad de Medellín, el comportamiento reciente de los precios responde a una combinación de factores externos e internos que continúan presionando el costo de vida. El primero de ellos está relacionado con el encarecimiento internacional del petróleo. Según explica Jaramillo, los conflictos geopolíticos han elevado los precios del crudo, situación que termina trasladándose al valor local de los combustibles y, posteriormente, a buena parte de la economía. La razón es sencilla y apunta a que prácticamente todos los bienes consumidos por los hogares requieren transporte o utilizan insumos cuyo costo depende, directa o indirectamente, del petróleo. Cuando la gasolina sube, la presión termina extendiéndose a diferentes productos y servicios.

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“Básicamente, hay dos elementos que afectan gravemente el componente de inflación: uno, es el mayor costo de la gasolina”, explicó el académico, quien indicó que el aumento del petróleo tiene efectos sobre los costos de transporte de alimentos y sobre numerosos insumos utilizados por empresas y consumidores. El segundo factor identificado por el experto corresponde a los ajustes salariales. Jaramillo sostiene que cuando el salario mínimo aumenta por encima de ciertos estándares, los costos asociados a la producción y prestación de servicios también pueden incrementarse, generando nuevas presiones sobre los precios finales que enfrentan los consumidores.

El fenómeno de El Niño podría convertir la energía en un nuevo foco de presión

Sin embargo, el análisis advierte que el mayor riesgo para los próximos meses podría venir de los servicios públicos. Según el decano, el fenómeno de El Niño podría alterar de forma importante la evolución de la inflación durante la segunda mitad del año. Las menores lluvias y las altas temperaturas no solo afectarían algunas actividades productivas, sino que también podrían impactar los costos de generación eléctrica. La preocupación se concentra en la disponibilidad de agua para producir energía. Si las condiciones climáticas reducen los niveles de los embalses, el sistema podría depender en mayor medida de fuentes térmicas, cuyo costo es más elevado.

“Viene el Fenómeno del Niño que implica menos lluvias y hay unos productos que salen del campo y con un componente muy grave dentro de la canasta familiar y es el incremento en los servicios públicos porque no habría agua para generar energía eléctrica sino que tendríamos que utilizar fuentes térmicas”, afirmó Jaramillo. El experto también advierte que las altas temperaturas podrían aumentar el consumo de energía por parte de los hogares, especialmente por el uso más frecuente de sistemas de enfriamiento. Esa combinación de mayores costos de generación y mayor demanda podría trasladarse a las facturas de los usuarios.

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¿Por qué el costo de vida sigue lejos de estabilizarse?

El análisis plantea que estos factores terminan afectando directamente el poder adquisitivo de las familias. A medida que avanzan los meses, los hogares enfrentan una canasta familiar más costosa, mientras algunos de los componentes más sensibles del gasto continúan mostrando presiones alcistas. En este contexto, el Banco de la República mantiene tasas de interés elevadas con el objetivo de desestimular la demanda y contribuir a la reducción de la inflación. Sin embargo, el documento señala que alcanzar nuevamente una inflación cercana al 3% sigue siendo una tarea compleja en el corto plazo.

Para Jaramillo, parte de la dificultad radica en que algunos de los factores que hoy presionan los precios están fuera del alcance de las políticas económicas nacionales. Los conflictos internacionales que afectan el petróleo y los fenómenos climáticos que alteran la producción agrícola y energética no dependen de decisiones internas. Por esa razón, el análisis concluye que la evolución de la inflación durante los próximos meses seguirá condicionada por variables que van más allá de la economía doméstica. Mientras la gasolina continúa encareciendo costos en distintos sectores y el fenómeno de El Niño amenaza con elevar el valor de la energía y otros componentes de la canasta familiar, el costo de vida podría enfrentar nuevas presiones antes de finalizar el año, acercándose a una inflación de 6,5%, según la proyección de la Universidad de Medellín.