Alimentos frescos presionan inflación en marzo por menor oferta y factores estacionales
Alimentos frescos presionan inflación en marzo por menor oferta

Alimentos frescos presionan inflación en marzo por menor oferta y factores estacionales

El país registró en marzo de 2026 un repunte significativo en los precios de los alimentos frescos, impulsado principalmente por choques de oferta y factores estacionales que afectaron la disponibilidad de productos clave en los mercados. Esta dinámica volvió a presionar la inflación general y encendió alertas sobre la estabilidad de la canasta básica familiar, especialmente en productos perecederos con alta sensibilidad a las variaciones de producción.

Tubérculos lideran alzas con reducciones en oferta regional

Los tubérculos se consolidaron como uno de los principales focos de presión inflacionaria durante el mes. La papa criolla evidenció incrementos particularmente significativos, con alzas del 18,3% en Bogotá y 19% en Medellín, reflejando una menor disponibilidad proveniente de departamentos productores clave como Antioquia, Boyacá, Nariño y Cundinamarca.

También se registraron aumentos considerables en otros productos de este grupo, incluyendo la arracacha, el ñame, la yuca y distintas variedades de papa, consolidando un escenario de encarecimiento en alimentos esenciales de consumo diario para los hogares colombianos.

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Verduras y frutas muestran comportamiento mixto según ciclos agrícolas

Las verduras también aportaron a la presión inflacionaria, con incrementos en productos clave como la cebolla junca, cebolla cabezona blanca, zanahoria y tomate. Este último se vio especialmente afectado por la finalización de cosechas en varias regiones productoras, incluyendo Valle del Cauca, Norte de Santander y Antioquia.

No obstante, el panorama dentro de este grupo fue mixto, ya que productos como la habichuela, el pepino cohombro y el calabacín registraron caídas de precio, impulsadas por una mayor producción en zonas como Cundinamarca y Santander.

En el caso de las frutas, el patrón de precios respondió directamente a los ciclos agrícolas. Mientras productos como el mango, el limón y el tomate de árbol experimentaron alzas por menor disponibilidad, otros como el aguacate y la guayaba presentaron reducciones asociadas a mayores cosechas. La caída en el precio del aguacate papelillo, por ejemplo, se explicó por el ingreso de nuevas cosechas desde Tolima, Antioquia y Caldas.

Carnes reflejan restricciones de oferta con comportamiento diferenciado

El comportamiento de las carnes también reflejó restricciones de oferta durante el mes de marzo. Los precios de la carne de res aumentaron a nivel nacional en un 1,6%, con incrementos de hasta 3,9% en Medellín, debido principalmente a una menor dinámica en el sacrificio de ganado.

En contraste, los cortes de pollo registraron reducciones de precio, mientras que el pescado presentó incrementos en línea con la temporada de cuaresma, destacándose alzas en productos como la mojarra y la tilapia que respondieron a patrones estacionales de consumo.

Granos y cereales ofrecen alivio parcial con mayor oferta y dólar favorable

En el frente de granos y cereales se observó un alivio parcial para los consumidores. Productos como el arroz y el fríjol mostraron reducciones de precio, impulsadas por una mayor oferta disponible y condiciones favorables en el costo de importación.

La caída en los precios de la lenteja importada, proveniente principalmente de Canadá y Estados Unidos, estuvo asociada a la reducción en el precio del dólar, lo que facilitó la entrada de producto a menores costos para el mercado colombiano.

Este comportamiento permitió compensar parcialmente el impacto inflacionario de los alimentos frescos, aunque no logró neutralizar completamente el efecto de los productos perecederos, que continúan siendo determinantes en la composición y costo de la canasta familiar básica.

Monitoreo de precios se vuelve clave en contexto de volatilidad

El informe del Ministerio de Agricultura y de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) señala que monitorear estas variaciones de precios es prioritario en el actual contexto de volatilidad. Esta necesidad se alinea con la urgencia de fortalecer sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles que puedan responder mejor a los choques de oferta y factores estacionales.

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La situación actual destaca la importancia de desarrollar estrategias que permitan estabilizar los precios de alimentos esenciales, especialmente aquellos con alta sensibilidad a las condiciones climáticas y ciclos productivos, para proteger el poder adquisitivo de los hogares colombianos frente a las fluctuaciones del mercado.