Impuesto al patrimonio 2026: efectos indirectos en la economía familiar
La implementación del nuevo impuesto al patrimonio para el año 2026 ha generado diversas reacciones en el país, especialmente en medio de la declaratoria de emergencia económica. Aunque este gravamen no recae directamente sobre las personas naturales, sino sobre empresas con patrimonios superiores a 200.000 UVT (aproximadamente $10.400 millones), expertos advierten sobre posibles efectos indirectos que podrían afectar la economía de los hogares colombianos.
¿Quiénes pagan realmente este impuesto?
El universo de contribuyentes es reducido pero significativo. De las más de 1,6 millones de empresas registradas en Colombia, solo alrededor de 15.000 estarían sujetas a este gravamen, con tarifas que oscilan entre el 0,6% y el 1,2%. Estas compañías se concentran principalmente en sectores estratégicos como:
- Financiero
- Energético
- Industrial
- Infraestructura
El Gobierno Nacional proyecta recaudar aproximadamente $8 billones con esta medida, equivalente al 0,5% del Producto Interno Bruto estimado para 2026, que ronda los $1.600 billones.
Canales de transmisión hacia los hogares
Roger Román, socio de Impuestos de la firma Russell Bedford, explica que aunque los ciudadanos no recibirán una factura directa por este impuesto, podrían sentir sus efectos a través de varios canales indirectos que conectan la tributación corporativa con la economía familiar.
En el frente laboral, las empresas afectadas tienen un peso significativo en la generación de empleo formal. Sin embargo, Román enfatiza que el mensaje debe ser de cautela frente a interpretaciones alarmistas, ya que el impuesto no implica despidos automáticos ni recortes salariales.
"La tasa de desempleo cerró 2025 en 9,8% y el Banco de la República proyecta para 2026 un crecimiento económico cercano al 2,4%. Estas variables pesan más en las decisiones de contratación que un impuesto específico", señaló el experto.
Lecciones del pasado y contexto actual
La experiencia histórica aporta elementos importantes para el análisis. Durante la vigencia anterior del impuesto al patrimonio entre 2011 y 2018, no se evidenció un choque laboral inmediato atribuible directamente a este gravamen.
"Esto sugiere que el impacto directo sobre el ingreso de los hogares es bajo. No obstante, la evolución de la inversión y la percepción empresarial sí merecen seguimiento cuidadoso, especialmente en sectores intensivos en capital y con horizontes de largo plazo", indicó Román.
Efectos en el sistema financiero
Otro canal relevante es el financiero, donde muchas de las empresas que pagarían el impuesto cotizan en bolsa y forman parte de los portafolios de los fondos de pensiones y de inversión colectiva.
"A enero de 2026, el índice MSCI Colcap acumulaba una variación anual cercana al 11% y los fondos de pensiones administran más de $400 billones. Los mercados financieros incorporan distintos escenarios tributarios, lo que reduce el impacto automático sobre pequeños ahorradores", agregó el especialista.
Para los hogares colombianos, esto significa que el efecto sobre sus ahorros depende más del desempeño general del mercado y de la estabilidad económica que de un tributo puntual. La diversificación de portafolios actúa como amortiguador frente a cambios aislados, siempre que no se traduzcan en un deterioro prolongado de la confianza inversionista.
Riesgo de traslado y contexto inflacionario
El temor a un posible traslado del impuesto a precios aparece en el debate público, pero los datos actuales moderan ese riesgo. La inflación anual se ubicó en 4,8%, dentro del rango meta establecido por el Banco de la República, y la tasa de interés permanece en 8,25%.
Además, no hay cambios programados en el Impuesto al Valor Agregado ni en la tributación de personas naturales, lo que limita presiones directas sobre el consumo de los hogares colombianos.
La importancia de la estabilidad jurídica
Donde sí se concentra la atención de los analistas es en la estabilidad jurídica, dado que el impuesto se enmarca en una declaratoria de emergencia económica que deberá ser revisada por la Corte Constitucional.
"Las reglas claras son fundamentales para la confianza inversionista. El riesgo no está en el impuesto en sí, sino en la incertidumbre prolongada que podría generar la revisión constitucional", advirtió Román.
Perspectiva para las finanzas personales
En términos prácticos, el aumento al impuesto al patrimonio para 2026 no afecta directamente el bolsillo de los hogares colombianos. Su influencia, si existe, será indirecta y dependerá del desempeño general de la economía nacional.
Para las finanzas personales, la clave no es reaccionar de manera precipitada a este anuncio específico, sino seguir de cerca la evolución de variables macroeconómicas fundamentales como:
- El crecimiento económico del país
- La generación de empleo formal
- La estabilidad fiscal y monetaria
- La confianza inversionista
El verdadero impacto para los hogares colombianos se jugará a lo largo del año 2026 en estos frentes, más que en la aplicación directa del impuesto al patrimonio sobre las grandes empresas del país.