Choque histórico entre Gobierno y Banco de la República tras decisión de subir tasa al 11,25%
La tercera reunión de 2026 de la Junta Directiva del Banco de la República quedará registrada como una de las más tensas y conflictivas de las últimas décadas en Colombia. No solo por la decisión técnica de incrementar nuevamente la tasa de interés en 100 puntos básicos, llevándola al 11,25 por ciento, sino por un hecho institucional sin precedentes recientes: el retiro del ministro de Hacienda, Germán Ávila, durante el desarrollo de la sesión y su anuncio de ruptura con la autoridad monetaria.
Votación dividida y abandono ministerial
La decisión, adoptada por mayoría de cuatro votos a favor del alza, dos por reducirla y uno por mantenerla, se produjo en medio de un entorno económico complejo marcado por presiones inflacionarias persistentes y riesgos externos crecientes. Sin embargo, lo que debía ser una discusión técnica derivó en un fuerte choque político que amenaza la coordinación entre política fiscal y monetaria.
Antes de que concluyera la reunión, el ministro Ávila abandonó el encuentro y, en una rueda de prensa paralela, lanzó duras críticas contra la junta directiva. "Esta decisión va en clara contravía de la realidad económica que estamos viviendo y afecta los objetivos de crecimiento", afirmó el ministro visiblemente inconforme.
Acusaciones de parcialidad y respuesta del Emisor
El ministro fue más allá en sus declaraciones, cuestionando la legitimidad de las decisiones y el origen de los criterios técnicos: "Cuatro miembros de la Junta se han alineado con la rentística y están obedeciendo al favorecimiento de intereses de rentabilidad financiera", dijo, al tiempo que acusó a los analistas del mercado de influir en las decisiones en beneficio propio.
El punto más álgido llegó cuando anunció un distanciamiento institucional: "El Gobierno establece una distancia clara y determinante... mientras el escenario sea de utilizar una mayoría poco legítima, creemos que no debemos participar". Incluso calificó la decisión como "desproporcionada" y un "despropósito" en medio de choques externos como la guerra en Irán y la emergencia invernal.
Las declaraciones del ministro encontraron una respuesta contundente de Leonardo Villar Gómez, gerente del Banco de la República, quien defendió no solo la decisión sino la independencia del Emisor. "Debo decir rotundamente que eso no es así... todos los miembros actúan por sus convicciones y por lo que creen que es mejor para la sociedad en su conjunto", afirmó en rechazo directo a las acusaciones de intereses particulares.
Fundamentos técnicos del aumento
Más allá del choque político, la decisión de subir la tasa responde a señales claras de la economía colombiana:
- La inflación total se ubicó en 5,4 por ciento en enero y 5,3 por ciento en febrero
- La inflación básica continuó al alza, alcanzando hasta 5,5 por ciento
- Expectativas inflacionarias aún elevadas, cercanas al 7 por ciento en el mercado
- Crecimiento económico moderado que cerró 2025 en 2,6 por ciento
- Contexto internacional adverso con conflicto en Irán que podría encarecer insumos
Villar insistió en que la actuación de la junta responde a un mandato superior: "El mandato constitucional es muy claro: mantener el poder adquisitivo de la moneda colombiana". Y subrayó que las decisiones no buscan favorecer al sistema financiero: "La idea de que las decisiones se toman para beneficiar al sistema financiero se cae de su propio peso".
Consecuencias institucionales y legales
El retiro del ministro abrió un debate jurídico de fondo. La Ley 31 de 1992 establece que la Junta Directiva del Banco de la República debe sesionar con al menos cinco miembros, incluido el ministro de Hacienda, quien la preside. Expertos consultados advierten que su ausencia no es un asunto menor y podría acarrear consecuencias legales.
Villar, aunque crítico, dejó abierta la puerta a recomponer el diálogo: "Espero que el ministro y el Gobierno reconsideren esa decisión... y podamos contar con sus ideas en las próximas juntas". Añadió que la coordinación entre política fiscal y monetaria "ha sido históricamente un pilar fundamental para la estabilidad económica del país" y advirtió que romper esos canales de comunicación "no contribuye a generar confianza en los mercados ni en los ciudadanos".
Reacciones del mercado y análisis económico
Pese al choque político, el aumento de tasas no pasó desapercibido para el mercado. Gerardo Hernández, exmiembro de la junta, respaldó la decisión técnica: "La subida no beneficia a las entidades financieras... es consecuencia de los desbalances macroeconómicos y del alto déficit fiscal".
Desde el análisis económico, Alejandro Reyes de BBVA Research destacó el mensaje de la junta: "Marca una postura contraccionista clara y anticipa un ciclo de política más fuerte para controlar la inflación". Sin embargo, advirtió que podrían venir más incrementos si las presiones inflacionarias persisten.
Desde el sector empresarial, María Claudia Lacouture cuestionó el tono del Gobierno y se preguntó "¿qué gana el Gobierno enfrentándose al Banco?", al tiempo que consideró que "eso erosiona la confianza y manda una pésima señal".
Perspectivas futuras y estabilidad económica
El incremento acumulado de 200 puntos básicos en lo corrido del año envía un mensaje fuerte sobre la disposición de la junta a actuar con contundencia. Pero el costo puede no ser solo económico. La tensión institucional abre interrogantes sobre la estabilidad del marco de política económica del país.
En palabras del propio Villar, las decisiones buscan que la inflación retorne a la meta del 3 por ciento hacia 2027 o 2028. El camino, sin embargo, no será fácil y dependerá en gran medida de la capacidad de reconstruir los puentes de diálogo entre el Gobierno y el Banco de la República, dos instituciones fundamentales para la estabilidad económica colombiana.



