Divisas emergentes enfrentan su peor jornada en tres años por escalada en Medio Oriente
El índice MSCI de rentabilidad total de las monedas de países en desarrollo cayó un 0,9% este lunes, encaminándose hacia su peor desempeño diario desde 2023, mientras los inversores buscan refugio en el dólar y el oro ante los crecientes riesgos geopolíticos relacionados con Irán.
Intervenciones bancarias y fuga hacia activos seguros
Los bancos centrales de Indonesia, Turquía e India tuvieron que intervenir directamente en los mercados para consolidar sus monedas, que se vieron presionadas por la liquidación masiva de activos de riesgo. Paralelamente, el dólar estadounidense y el oro experimentaron disparadas significativas gracias a la afluencia de capitales hacia estos valores considerados seguros.
Los operadores financieros también frenaron sus apuestas sobre posibles recortes de tasas de interés en Europa del Este, principalmente debido al alza en los precios del petróleo y el gas natural, que amenazan con presionar la inflación en estas economías.
Monedas más afectadas y contexto geopolítico
Entre las divisas emergentes, el florín húngaro y el peso chileno registraron las caídas más pronunciadas. Este comportamiento respondió directamente al temor de una interrupción en el comercio global de petróleo, que impulsó los precios de la energía. El crudo llegó a subir cerca de un 9% en las operaciones de Londres.
La escalada militar se intensificó tras los ataques del fin de semana contra Irán, con repercusiones en toda la región. El lunes se reportaron explosiones en Israel, Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, donde varios estados interceptaron misiles iraníes lanzados en respuesta a acciones previas de Estados Unidos e Israel.
Impacto en los mercados y sectores
Las consecuencias fueron inmediatas y amplias:
- Aerolíneas suspendieron vuelos, causando graves interrupciones en algunos de los aeropuertos más transitados del mundo.
- Las bolsas de valores de Dubái y Abu Dabi permanecieron cerradas ante la preocupación por represalias.
- Las acciones en países en desarrollo cayeron hasta un 1,9%, su mayor caída mensual.
- El sector tecnológico y el de consumo discrecional fueron los más golpeados.
Esta liquidación interrumpió una recuperación récord que los mercados emergentes venían experimentando, impulsada por flujos de capital que buscaban mayores rendimientos en economías en desarrollo.
Reacciones institucionales y análisis de riesgo
Ante el panorama, JPMorgan Chase & Co. redujo a la mitad su recomendación de sobreponderar las monedas y bonos locales de mercados emergentes. Brendan McKenna, estratega de Wells Fargo, advirtió: "Este shock debilita aún más a los mercados emergentes... debería impulsar una ola de ventas al inicio del conflicto".
Los analistas identificaron riesgos particulares para países con bajas reservas de divisas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, que enfrentan mayor probabilidad de salidas de capital y depreciación monetaria.
Perspectivas energéticas y económicas
El impacto a largo plazo dependerá críticamente de la duración de la interrupción en el comercio petrolero. Pedro Quintanilla-Dieck, de UBS, señaló que aunque un ataque contra Irán "no fue del todo inesperado", lo más probable es que cualquier interrupción del suministro energético mundial sea breve.
Sin embargo, Bloomberg Economics proyecta que el conflicto podría llevar los precios del petróleo hasta los 108 dólares por barril, especialmente si la confrontación se prolonga y se intensifica más que el conflicto de junio pasado.
Los rendimientos de los bonos en moneda local ya están aumentando en varios mercados, ya que los mayores costos energéticos podrían retrasar los ciclos de flexibilización monetaria que muchos inversores anticipaban.
