"Aunque sea impopular decirlo, la reducción del precio de la gasolina es un desacierto": Gonzalo Hernández
El exviceministro técnico de Hacienda y Crédito Público, Gonzalo Hernández, ha emitido una contundente crítica contra la decisión gubernamental de reducir el precio de la gasolina en aproximadamente $1.000 por galón para el año 2026. Según el experto, esta medida representa un grave error fiscal que podría tener consecuencias significativas para las finanzas públicas colombianas.
Presión para revertir la decisión ante alza petrolera
El Gobierno nacional enfrenta actualmente una presión creciente para revertir su determinación sobre el precio de los combustibles, especialmente debido al incremento sustancial en los precios internacionales del petróleo provocado por el conflicto en Medio Oriente. Esta posibilidad de dar marcha atrás ha sido reconocida abiertamente por el propio ministro de Minas y Energía.
De no realizarse una corrección oportuna, Hernández advierte que se produciría un nuevo golpe al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), mecanismo diseñado precisamente para amortiguar las fluctuaciones en los mercados energéticos internacionales.
El delicado equilibrio fiscal del FEPC
Si bien el Gobierno ha argumentado que el precio de la gasolina en Colombia superó durante varios meses la referencia internacional —justificando así la reducción—, el economista señala que esta diferencia había estado cumpliendo una función crucial: ayudar a cubrir el subsidio que aún mantiene el ACPM.
Gracias precisamente a los precios relativamente más altos de la gasolina, el FEPC había comenzado a mostrar saldos totales positivos hacia finales de 2025, generando ahorros que resultarían útiles durante 2026 como parte del mecanismo estabilizador del fondo.
"No tiene sentido que el FEPC nunca ahorre y que solo estabilice el precio de los combustibles a la baja —con el respectivo costo fiscal—", afirma Hernández con contundencia.
Orígenes reales de las presiones inflacionarias
El experto cuestiona además el argumento de que la reducción busca aliviar presiones inflacionarias. Según su análisis, las verdaderas causas de la inflación actual se encuentran en el gasto público y el déficit fiscal impulsados por el mismo Gobierno, a lo que se suma el efecto del reciente incremento del salario mínimo.
"Lo sensato era regresar al sendero de la responsabilidad fiscal y solucionar de fondo el problema", sostiene el profesor titular de Economía de la Universidad Javeriana.
El peligroso escenario de los altos precios petroleros
La situación se complica aún más con el actual contexto internacional. Como consecuencia del conflicto en Irán, el precio del petróleo Brent ha experimentado un crecimiento superior al 40% en el último mes, superando la barrera de los 100 dólares por barril —cifras no vistas desde 2022—.
Hernández recuerda que precisamente en aquel entonces se alcanzó el punto más crítico en el deterioro del FEPC, cuando el gobierno de Iván Duque perdió el control del mecanismo al no ajustar el precio de la gasolina al alza mientras el petróleo cotizaba alrededor de los 100 dólares.
El saldo negativo del FEPC en 2022 cerró en aproximadamente 37 billones de pesos, equivalente al 75% del Presupuesto General de la Nación destinado a Educación en ese momento.
La solución propuesta: retorno a precios realistas
Frente a este complejo panorama, el exviceministro propone una solución clara: regresar de inmediato el precio a $16.000 por galón como mínimo, con la posibilidad explícita de incrementarlo si la escalada del precio del petróleo continúa.
Esta medida evitaría abrir un nuevo hueco fiscal en el FEPC que, tarde o temprano, tendría que ser cubierto con recursos nacionales que podrían estar mejor invertidos en áreas prioritarias como salud, educación y proyectos de desarrollo productivo.
"¿Quiere uno gastarse esa plata en subsidios a la gasolina y el ACPM, en medio de un escenario fiscal crítico y en el que el Gobierno ha perdido credibilidad? Mala idea", concluye Hernández, destacando la necesidad de priorizar el equilibrio fiscal sobre medidas populistas de corto plazo.
